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053.
Control no farmacológico de parásitos en
ovinos. Nematodos gastroentéricos.
Cuéllar Ordaz,
Alfredo*. 2007.
Vº
Congreso de Especialistas en Pequeños Rumiantes y
Camélidos
Sudamericanos, Mendoza, Argentina.
*Departamento
de Ciencias Biológicas, Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán,
Universidad
Nacional Autónoma de México
jcuellar@servidor.unam.mx
http://www.produccion-animal.com.ar/
Introducción
En la
actualidad la parasitosis provocada por nematodos gastroentéricos (NGE)
representa uno de los problemas sanitarios a nivel mundial y que afectan en
forma continua al ganado ovino, principalmente a los animales jóvenes en
desarrollo, afectando su crecimiento y productividad (Barger, 1996; Dynes y
col., 1998).
La elevada prolificidad, adaptabilidad y resistencia a diversas
condiciones climáticas hacen que los NGE tengan una amplia distribución geográfica
y alta prevalencia, tanto en regiones con clima templado como tropical (Quiroz,
2003).
Por lo
anterior, y con la finalidad de contrarrestar los efectos negativos de los NGE,
se han utilizado los antihelmínticos de manera indiscriminada para alcanzar el
lograr un buen estado de salud de los animales, pero desafortunadamente por el
uso excesivo y continuo, aplicación de dosis menores a las terapéuticamente
recomendada de uno o más antihelmínticos y aunado a los tratamientos cuando
los parásitos tienen refugios pequeños (sobrepastoreo) se ha desarrollado una
resistencia hacia esos productos.
La resistencia a los antihelmínticos (RA) es
un problema que tiene una gran repercusión económica, trayendo como
consecuencia bajas utilidades al productor y favoreciendo el desaliento y
abandono de la actividad pecuaria (Prichard y col., 1980; Edwards y col., 1986;
Hong y col., 1996; Waller y col., 1996; Chartier y col., 1998; Van Wyk y col.,
1999).
La
resistencia a los antihelmínticos
La RA se
define como el aumento significativo de los individuos de una población parásita,
capaz de tolerar niveles de droga que ha probado ser letal para la mayoría de
los individuos de la misma especie (Nari, 1987).
Es el resultado de la selección
activa hecha por los propios antihelmínticos, de los genes que regulan los
mecanismos fisiológicos y bioquímicos responsables de evadir el efecto letal
de estos fármacos (Coles y Simkins, 1977).
A partir de
los años 60’s cuando aparece el primer antihelmíntico de amplio espectro (Tiabendazol),
nace una nueva era en el control de los NGE, caracterizada por el uso exclusivo
de antihelmínticos y la ausencia de un método de diagnóstico adecuado, lo que
origina el uso indiscriminado de los antihelmínticos.
Existen diversos factores
que pueden favorecer la presentación de la RA, entre los cuales se pueden
citar:
♦
La falta de comprensión o interés que el productor tiene sobre el problema de
la nematodiasis gastroentérica, lo que hace que el diagnóstico para la RA sea
muy lento y en ocasiones nunca se realice por parte de éste (FAO, 2003).
♦
Escasa infraestructura para que los problemas sanitarios ocurridos a nivel de
campo lleguen al laboratorio para lograr un diagnóstico adecuado de la RA, lo
que conlleva a una falta de información de las autoridades sanitarias sobre los
problemas existentes y que orilla a una mala planeación para tomar las medidas
de control adecuadas (Coles y col., 1992; Nari y Hansen, 1999).
♦
La mayoría de los productores no pesan a sus animales antes de desparasitar,
sino que dosifican de acuerdo al peso promedio del lote de animales calculado
por ellos, esto implica que se provoque una subdosificación a los todos
aquellos animales que estén por encima del peso promedio calculado, esto se
debe a que la el ganadero o empleados no han sido capacitados para aplicar dosis
completas a los animales (Torres, 2001).
♦
La mayoría de los laboratorios fabricantes de antihelmínticos no indican en
sus etiquetas las dosis adecuadas para ovinos y muchas veces la dosis
recomendada está hasta dos veces debajo de la dosis requerida (Jackson, 2000).
♦
El incremento en la frecuencia de desparasitaciones para el control de la
nematodiasis gastroentérica realizada por el productor o por el técnico
parecen estar fuera de control, sobre todo en las explotaciones de climas
tropicales.
Es común que las autoridades sanitarias e incluso investigadores
sugieran en sus programas de extensionismo que los pequeños rumiantes deben ser
desparasitados con frecuencias mensuales o bimestrales.
♦
Un inadecuado diagnóstico permite el uso de una sola familia de desparasitantes,
lo que permite a los NGE resistentes sobrevivir y prevalecer sobre las
poblaciones susceptibles.
♦
El usar desparasitantes con eficacia reducida ha sido también una de las causas
para la presentación de la RA, en ocasiones se han encontrado antihelmínticos
que pueden tener concentraciones de principio activo menores o en algunos casos
las concentraciones son nulas a las indicadas en las etiquetas (Torres, 2001).
♦
Un factor que hasta cierto punto puede parecer irrelevante es el movimiento de
animales que contienen NGE resistentes a varias familias de antihelmínticos,
este punto se puede considerar uno de los más importantes para la diseminación
de cepas de NGE resistentes (Coles y col., 1992; Cuéllar, 2002).
♦
La subpoblación de estadios libres, especialmente de huevos y larvas (refugio)
no son afectadas directamente por el antihelmíntico dependiendo del tipo de
resistencia, en NGE la precisión del tratamiento solo se realiza sobre una
pequeña parte de la población de parásitos, por esta razón, el efecto de
dilución del refugio es importante cuando el antiparasitario es aún eficaz.
Muchos individuos del refugio suelen perderse por condiciones ambientales
(desecación), depredadores naturales o porque simplemente no encontraron el
hospedador apropiado y llegaron al límite de sus reservas y mueren.
Una vez en
el hospedador los parásitos susceptibles y los resistentes estarán sujetos a
las pérdidas provocadas por la defensas inmunitarias del hospedador lo que
ocasiona que todos aquellos individuos que lograron superar todas esta barreras
y el tratamiento con el antihelmíntico tendrán una gran importancia para la
presentación de la RA, ya que por el gran potencial biótico de los parásitos
les permite cambiar progresivamente la composición genética del refugio (Nari,
2001).
♦
La desparasitación en épocas críticas para los NGE es un factor importante en
las zonas donde las condiciones del medio causan la destrucción natural de los
NGE del refugio, cuando los animales son desparasitados en el momento en que la
pradera se encuentre limpia solamente los NGE que sobrevivan a esta
desparasitación van a infectar a esa pradera provocando la selección de cepas
de NGE resistentes (Coles y col., 1992; Nari, 2001).
♦
En aquellos lugares donde se crían juntos ovinos y caprinos, se presenta un
gran problema.
Los caprinos requieren una mayor cantidad de antihelmíntico que
los ovinos pues la farmacocinética y farmacodinámica de la mayoría de los
antihelmínticos es diferente en las cabras, además de que los caprinos son más
susceptibles que los ovinos en las infecciones por NGE en sistemas de pastoreo,
lo que origina que los caprinos requieran con mayor frecuencia los tratamientos
antiparasitarios en comparación con los ovinos y por lo tanto en aquellos se
origina una mayor selección de cepas de NGE resistentes (Bogan y col., 1987;
Jackson, 1991).
♦
Las cepas de parásitos con RA que producen una gran cantidad de huevos (5,000 y
10,000 huevos al día), como el Haemonchus contortus,
puede predominar sobre las cepas de NGE susceptibles (Nari, 2001).
♦
Los NGE H. contortus y Teladorsagia
que presentan hipobiosis en sus fases histotróficas pueden volverse resistentes
a diferencia de aquellos géneros que no presentan este tipo de fases evolutivas
(Jackson, 1991).
La reducción de la hipobiosis podría acortar los ciclos de
vida y así reducir el refugio de larvas que no han tenido acceso al antihelmíntico
(Wolstenholme y col., 2004).
♦
Entre lo más importante de los NGE se encuentran las elevadas tasas de evolución
en la sucesión de nucleótidos y el gran tamaño de su población lo que les da
un nivel excepcionalmente alto en su diversidad genética (Kaplan, 2004).
La reversión
a la susceptibilidad ocurre si la selección en el tratamiento aplicado es con
un antihelmíntico diferente, esto debe causar una disminución en la frecuencia
de los alelos de resistencia al primer antihelmíntico utilizado.
En teoría, la
reversión a la susceptibilidad ocurre si el uso de un antihelmíntico se
descontinúa y los NGE resistentes a ese antihelmíntico sufren de una disminución
en su estado de salud (Kaplan, 2004).
No obstante lo anterior, y basándose en
los seguimientos de RA en casos de campo, la reversión a la susceptibilidad de
los NGE a los antihelmínticos no parece ocurrir, lo que significa que la
resistencia es perdurable.
Finalmente,
cabe mencionar que actualmente se han desarrollado pocos antihelmínticos ya que
rápidamente puede aparecer la RA. Algunas empresas farmacéuticas argumentan
que no se justifican los gastos de investigación sobre el posible mercado que
puedan tener los nuevos productos.
Control no
farmacológico de los nematodos gastroentéricos en los ovinos
La
dependencia total a un solo método de control de NGE, particularmente cuando
existe RA, ha demostrado ser muy poco sustentable y eficiente a largo plazo,
sobre todo en aquellos lugares donde el sustento de los animales se lleva a cabo
únicamente mediante el pastoreo (Barger, 1996; Waller, 1997).
Para poder
llevar a cabo medidas adecuadas de control se requiere de un diagnóstico para
determinar la presencia o ausencia de RA, esto se dificulta ante la falta de
infraestructura necesaria para corroborar en el laboratorio los problemas
sanitarios ocurridos a nivel de campo.
Además, por parte del productor hay
ausencia de comprensión o interés en el conocimiento del problema de la RA,
aunado al escaso apoyo para la investigación del problema de RA en salud
animal, situación que se ha venido agravando en los últimos años y que cierra
el círculo vicioso de la falta de opciones para disminuir la dependencia en
drogas (Besier, 1997; Nari, 2001).
Recientemente
se ha acuñado el término Control Integrado de Parásitos (CIP),
particularmente cuando existe RA y se pretende controlar.
Para el CIP se
requiere de componentes importantes, como la disponibilidad de técnicas para el
diagnóstico de RA, una verificación de la calidad de antihelmínticos, el
conocimiento de la epidemiología parasitaria local y el cambio en la mentalidad
al utilizar métodos menos dependientes de los antihelmínticos (Nari, 2001),
entre éstos existen diversos esfuerzos, con diverso grado de avance y algunos
de ellos se describirán a continuación.
Manejo del
pastoreo
Al ser la
pradera el medio externo natural para el desarrollo y supervivencia de las
larvas de NGE, es posible su manipulación a efecto de reducir el riesgo de
infección. Esto puede ser realizado por medio de:
Descanso
de potreros.
Mediante este se pretende obtener pasturas seguras o eventualmente
limpias de parásitos utilizando estrategias de manejo animal donde se busca
minimizar la contaminación de praderas con larvas, se requiere de un
conocimiento epidemiológico de la NGE, ya que se debe conocer la supervivencia
de los estadios libres no parásitos en los diversos tipos de praderas y
ecosistemas, ya que al no haber contacto del hospedador con el parásito se
produce una baja en la reserva de larvas infectantes por acción directa de los
rayos solares y de la desecación en los potreros, por lo que se requiere
desocupar el potrero por un tiempo suficiente para que ocurra dicha mortalidad
de las larvas (Barger, 1996).
La desventaja que presenta este tipo de manejo es
que se requiere que los potreros permanezcan libres semanas o meses, por lo
tanto, se produce una pérdida en la calidad del forraje y es extremadamente
perjudicial en los sitios donde la alimentación de los ovinos es mediante el
pastoreo ya que estos requieren y consumen pasturas de excelente calidad y
palatabilidad.
Pastoreo
rotativo.
En este sistema, los animales no ocupan siempre toda el área de
pastoreo sino que en momentos determinados, existen áreas que se mantienen
libres de animales, los tiempos de pastoreo pueden variar dependiendo la calidad
y disponibilidad de forraje.
Si bien en estos sistemas las cargas parasitarias
aumentan, los periodos de descanso pueden ser extremadamente largos para hacer
declinar drásticamente los niveles de contaminación de la pastura, en lugares
templados la disponibilidad de larvas infectantes es relativamente lenta, la
supervivencia larvaria es mayor y la contaminación declina también más
lentamente debido a que se necesita un periodo de descanso de los potreros de
aproximadamente 90 días.
En climas tropicales, se ha obtenido un adecuado
control de NGE con tiempos de pastoreo de cuatro días y descansos de 30 días,
debido a que existe una mortandad de larvas entre las cuatro y seis semanas
luego de la contaminación (Barger, 1996).
Una de las ventajas que tiene este
manejo es la continua reducción en la contaminación de las pasturas con la
consecuente disminución en la utilización de antihelmínticos.
Otra opción
de interés es el pastoreo mixto entre distintos tipos de rumiantes,
particularmente de bovinos y ovinos.
Además del mejor aprovechamiento del
recurso forrajero, el pastoreo mixto favorece una disminución de la contaminación
con larvas infectantes de NGE en la pradera reduciendo el riesgo de adquisición
de estos parásitos por parte de los ovinos.
Al introducir primero al pastoreo a
los bovinos, éstos al ser menos susceptibles a los NGE, permiten el desarrollo
de sólo algunos NGE en su interior y, desde luego, la excreción de huevos
disminuye. A este mecanismo se le ha denominado efecto aspiradora.
Una
experiencia diferente fue reportada por Cuéllar y col. (2002) quienes evaluaron
la estabulación total de los corderos en la etapa de lactación y posdestete,
encontrando una menor eliminación de huevos de NGE en los corderos mantenidos
en estabulación en comparación a los que salieron a pastorear, asimismo hubo
una mejor ganancia de peso en los corderos mantenidos en confinamiento durante
el periodo posdestete.
Animales
resistentes
En los
rumiantes se presenta una gran variabilidad en la susceptibilidad de las
enfermedades debidas a ectoparásitos, helmintos y protozoarios (Stear y Murray,
1994). La variación genética puede ocurrir entre razas y dentro de razas. Así,
algunos animales son más resistentes que otros a dichas enfermedades.
El término
resistencia a nematodos ha sido definido como la
habilidad de un hospedador para iniciar y mantener una respuesta que evite o
reduzca el establecimiento de los parásitos o bien, elimine la carga
parasitaria (Albers y Gray, 1987).
Los animales resistentes no son completamente
refractarios a la enfermedad, solo albergan menos parásitos que los animales
susceptibles y por lo tanto eliminan menos huevos en las heces.
Se ha demostrado
que algunas razas de ovinos son más resistentes que otras a los nematodos
gastroentéricos. Algunas de las razas en las que se ha demostrado esta
resistencia son: Blackbelly (Yazwinski y col., 1980), Florida (Torres y col.,
1994), St. Croix, Katahdin (Parker y col., 1993), Red maasai (Mugambi y col.,
1996), Nali (Singh y col., 1997), Polaca de lana larga (Bouix y col., 1998),
Nativa de Louisiana (Miller y col., 1998), Florida y sus cruzas (Amarante y
col., 1999) y Castellana (Gómez y col., 1999).
Por otro
lado, se han realizado evaluaciones dentro de raza, encontrando que existe una
variabilidad genética individual lo que ha obligado a la selección de aquellos
animales con una reducida eliminación de huevos en las heces (Hood y col.,
1999).
Dicha variabilidad probablemente está basada en la capacidad individual
de un animal para responder inmunológicamente contra los parásitos (Pernthaner
y col., 1995; Pernthaner y col., 1996) y es una característica altamente
heredable (Sreter y col., 1994).
Otro factor
a considerar es la capacidad de recuperación o
resiliencia, que puede definirse como la capacidad que tiene un hospedador de
mantener casi el mismo nivel de producción ante un desafío parasitario (Albers
y Gray, 1987).
No necesariamente los animales que eliminan menos huevos tienen
la misma capacidad de recuperación, incluso animales con alta resistencia
pueden tener baja capacidad de recuperación (Riffkin y Dobson, 1979).
Por lo
anterior, resulta evidente que para evaluar en forma integral algún tipo racial
de ovinos, es necesario considerar las dos variables mencionadas.
Cabe mencionar
que una inconveniencia de contar con animales resilientes es su acción
contaminante de los potreros, efecto perjudicial para el resto de los animales,
sobre todo los más jóvenes.
Aunque
existen diferentes formas de evaluar la resistencia genética a nematodos
gastroentéricos, dos son las más utilizadas: La primera y más común es medir
la reducción en la eliminación de huevos en las heces, con todas las
limitaciones que eso implica (Stear y Murray, 1994), pues la cantidad de huevos
eliminados no necesariamente está relacionada con la carga parasitaria en el
animal.
No obstante lo anterior, esta prueba se ha empleado para la selección
de animales en Australia (Woolaston, 1993; Eady y col., 1996) y Nueva Zelanda (Pernthaner
y col., 1995).
La segunda y más confiable para conocer el efecto racial sobre
la resistencia a los nematodos gastroentéricos en los ovinos, es conocer la
cantidad de parásitos (larvas y adultos) presentes en el tracto
gastrointestinal de los animales evaluados (Todd y col., 1978; Gray y col.,
1992; Gill, 1994; Pfeffer y col., 1996; Hood y col., 1999).
Los
criterios para evaluar la capacidad de recuperación ante una infección por H.
contortus son diferentes a los utilizados para evaluar resistencia, estos
deben medir el efecto patógeno de la enfermedad, por ejemplo, cambios en el
peso corporal, conversión alimenticia, niveles plasmáticos de pepsinógeno,
cantidad de glóbulos rojos, concentración de hemoglobina, cantidad de proteínas
plasmáticas, porcentaje de hematocrito, lesiones abomasales y presencia o
ausencia de signos clínicos de la enfermedad (Todd y col., 1978; Torres y col.,
1994; Pfeffer y col., 1996; Romjali y col., 1996; Mugambi y col., 1997;
Hood y col., 1999).
Aún no son
de todo conocidos los mecanismos de la resistencia o de la capacidad de
recuperación en una infección por H. contortus.
Varios autores han sugerido que estos pueden tener una base inmunológica.
Los
datos a este respecto son contradictorios, por ejemplo, Gómez y col. (1999) no
encuentran relación entre los niveles de IgG, IgM e IgA séricas con el estado
de resistencia de los ovinos raza Castellana infectados con H.
contortus, pero Gill y col. en 1994 encontraron una relación entre la
resistencia genética a H. contortus y el número
de células productoras de anticuerpos (IgA e IgG1) presentes en la mucosa del
abomaso.
A nivel sistémico se sabe que la inoculación de larvas de H.
contortus induce un aumento de linfocitos en sangre, hipersensibilidad
retardada hacia antígenos del parásito (Gill, 1994), proliferación de
linfocitos T obtenidos de nódulos linfáticos de abomaso (Jacobs y col., 1995)
y el aumento de algunas subpoblaciones de linfocitos de sangre periférica (Pernthaner
y col., 1996).
Por su parte, Muñoz y col. (2005) han encontrado un mayor nivel
de IgG sérica específica contra L-3 de H. contortus en
ovinos Blackbelly (resistentes) en comparación a los de raza Columbia
(susceptibles).
Otros factores
que se han asociado a la resistencia son: aumento de eosinófilos en sangre y
mucosa abomasal (Douch y Morum, 1993; Pernthaner y col., 1995). Wanyangu y col.
(1997) encuentran una diferencia entre la eliminación de huevos, porcentaje de
hematocrito y eosinofilia en ovejas Red Maasai en comparación a la raza Dorper
tras la infección artificial con H. contortus.
En México, los ovinos de la raza Blackbelly que son más resistentes a la
infección por H. contortus, tuvieron mayores
niveles de eosinófilos que los animales de raza Columbia, susceptibles a la
infección (Cuéllar y col., 2005).
Parker
(1992) considera que la ventaja de los animales resistentes es que en ellos se
da un aumento en su producción y una reducción en la utilización de antihelmínticos,
sin embargo, una desventaja es que requiere de un lento proceso de selección de
animales resistentes.
Vacunas
La vacunación
contra NGE es la opción más atractiva para reducir el uso de antihelmínticos
aún cuando aun no se ha establecido la RA (Smith, 1999; Dalton y Mulcahy,
2001).
Los avances más importantes en las vacunas para los NGE han sido el
caracterizar los antígenos protectores y antígenos ocultos, sin embargo,
experimentalmente no se han logrado reducciones rápidas de la intensidad de NGE,
lo que si han conseguido los tratamientos antihelmínticos con la expectativa de
que los efectos de la vacunación serían más persisten y los beneficios a
largo plazo serán más grandes (Newton y Munn, 1999).
El antígeno
oculto H11 de H. contortus que es la designación
abreviada para H110D, una glicoproteína integrante de la membrana obtenida de
las microvellosidades intestinales de H. contortus,
ha mostrado ser eficaz probablemente por la relación específica del anticuerpo
que inhibe la actividad enzimática del antígeno (Newton y Munn, 1999).
Desparasitación
selectiva (Sistema FAMACHA)
El término
FAMACHA es un acrónimo del autor de la idea, Dr. Faffa Malan, FAffa
MAlan CHArt,
relativa al método consistente en evaluar clínicamente a los animales de un
rebaño para que indirectamente pueda conocerse el efecto de la parasitosis y,
en base a eso, se tome la decisión de aplicar el tratamiento antihelmíntico.
Malan y col. (1992) encontraron una correlación entre la coloración de la
conjuntiva ocular, el valor del volumen del paquete celular (VPC) y la presencia
del H. contortus. Van Wyk y col. (1997) asociaron
los valores de VPC con diferentes coloraciones de la conjuntiva ocular.
A
principios de los noventas en Sudáfrica se investigó si era posible conocer el
grado de anemia clínica causado por la infección con los nematodos por la
coloración de la mucosa de las membranas oculares (Malan y Van Wyk, 1992; Malan
y col., 2001).
Para tal fin se evaluaron de forma subjetiva las variaciones de
color, sin estándares de color, cuando se obtuvieron los resultados, se
desarrolló una tarjeta de colores en la cual podían compararse los colores de
las membranas de la mucosa ocular del animal (Bath y col., 1996).
Estas
coloraciones fueron preestablecidas con auxilio de la computación gráfica,
representando cinco grados de anemia, incluyendo pequeñas variaciones para cada
grado.
Estos autores también comprobaron que los diferentes grados de anemia
presentaron una correlación de 0.8 con un grado de confiabilidad superior a 95%
para las infecciones causadas por H. contortus.
El
objetivo de este método es identificar clínicamente animales resistentes,
resilientes y susceptibles a las infecciones parasitarias, optimizando el
tratamiento de forma selectiva en situaciones reales en el campo, sin la
necesidad de recursos de laboratorio.
Cabe señalar que el sistema FAMACHA sólo
debe ser utilizado a las infecciones con H. contortus
y se recomienda emplearlo en conjunción con otras medidas de control de
helmintos (Van Wyk, 2001).
El problema
con la estimación de la precisión cuando se usa el sistema FAMACHA, es que sólo
son asignadas cinco categorías mientras que los valores de VPC pueden variar de
8 a 40% (más de 30 valores).
Sin embargo, una categoría de FAMACHA que es
asignada a un animal en el cual el VPC cae en alguna división arbitraria entre
las categorías de FAMACHA, podría ser asignada de manera casi igualmente
correcta a la más alta o a la más baja.
Las evaluaciones incorrectas son
entonces relativas al grado en el cual cada evaluación clínica varía del VPC
(Van Wyk y col., 1998).
En evaluaciones
de campo efectuadas en México (Gervacio y col., 2006), se ha encontrado que
mediante el uso del sistema FAMACHA se logra disminuir la frecuencia de animales
con mucosas oculares pálidas (índice 4) los que prácticamente desaparecen a
los dos últimos meses de aplicado el sistema.
Además sólo una mínima parte
de los animales debe ser desparasitado, disminuyendo la presión de selección
hacia la aparición de cepas de NGE con RA, lo que contribuye a incrementar la
proporción de parásitos susceptibles en el refugio, definido éste como la
subpoblación de estadios libres de NGE, especialmente de huevos y larvas que no
son afectados directamente por un antihelmíntico (Nari, 2001) y como
consecuencia, se disminuye la probabilidad de generar la RA, que de hecho es uno
de los principales objetivos del sistema FAMACHA (Van Wyk y col., 2001), pues
solo los animales más susceptibles, aquellos que muestran sus mucosas más pálidas,
son los que deben recibir tratamiento y el resto del rebaño que están en
estado de resistencia o en resiliencia no son desparasitados.
En este sentido, Sotomaior y col. (2003), en el sur de Brasil, evaluando a un
rebaño ovino infectado con NGE durante un periodo entre 9 y 12 meses,
encontraron que se reduce hasta en un 86.1% el número de animales que se deben
desparasitar y el 42.8% de los animales nunca requieren el tratamiento antihelmíntico.
El sistema
FAMACHA, cuando se aplica por personal capacitado con experiencia, además de
disminuir los tiempos de evaluación, permite un buen acercamiento para conocer
indirectamente el estado parasitario y su efecto en el animal (grado de anemia).
Lo anterior ya ha sido validado por Milczewski y col. (2003) quienes evaluando
el entrenamiento de médicos veterinarios, encontraron certeza en la apreciación
de los colores de la mucosa ocular, conociendo además la eliminación de huevos
y porcentaje de hematocrito.
Cuando el
sistema FAMACHA se evaluó en animales infectados artificialmente con H.
contortus y con buen estado nutricional, los
coeficientes de correlación entre los parámetros de interés (eliminación de
huevos, PVC e índice FAMACHA), fueron muy variables y muy pocos fueron
significativos (Pérez, 2006).
Lo anterior indica que el sistema FAMACHA es una
buena herramienta de diagnóstico y toma de decisiones cuando los ovinos están
en pastoreo y la pradera tiene una calidad variable de energía y proteína.
Existe un
folleto explicativo elaborado por la Facultad de Veterinaria de la Universidad
de Pretoria, The Onderstepoort Veterinary Institute,
The Word Workshop Veterinary Association e
Intervet Sudáfrica y con el apoyo de la FAO, que explica lo que a continuación
se presenta:
¿Por
qué se desarrolló el sistema FAMACHA?:
♦
La infección por H. contortus es el problema de
salud más importante en los ovinos y caprinos en la mayoría de lugares que
tienen lluvias en verano y en las áreas tropicales y subtropicales. Si no se
controla adecuadamente al parásito, hay grandes pérdidas en los parámetros
productivos de los rebaños y puede ocasionar hasta la muerte.
♦
Debido a la sobre utilización de los antihelmínticos por muchos años, la RA
es un problema que se está incrementando en muchos rebaños. En varios países
hay RA a todos los grupos de antihelmínticos y la viabilidad de la empresa
ovina está amenazada.
♦
Mientras la mayoría de los ovinos, especialmente los adultos, son capaces de
sobrellevar los desfavorables efectos de la hemoncosis, una pequeña minoría no
puede y es altamente susceptible.
♦
Tanto la resistencia (habilidad de prevenir o eliminar la infección) como la
resiliencia (habilidad de sobrellevar los efectos de parásitos) han demostrado
ser en grado variable heredables, significando que los ovinos pueden ser
seleccionados y criados para desarrollar estas características.
♦
Una vez que son detectados los ovinos incapaces de soportar la hemoncosis,
pueden ser identificados para una atención especial, sin tener que tratar a
todo el rebaño. A largo plazo por medio de la selección de ovinos se puede
lograr un rebaño resiliente y genéticamente adaptado al medio.
¿En
qué se basa el sistema FAMACHA?:
La sangre
consiste en una parte clara y fluida denominada plasma y un componente celular
(principalmente células rojas) la proporción de células rojas/plasma
determina si el animal esta sano o enfermo.
Esta proporción puede ser medida en
el laboratorio por métodos especiales, pero con práctica y entrenamiento también
puede ser estimada casi con exactitud observando los cambios de coloración de
las membranas mucosas de los ojos.
Dado que el H.
contortus es un parásito hematófagos, los efectos de una carga parasitaria
severa en animales susceptibles provoca una disminución en las células rojas.
Esto se observa en las membranas mucosas como una visible palidez la cual es
provocada por la anemia. Monitoreando la anemia, pueden identificarse los
animales resilientes y susceptibles. Algunos animales pueden padecer una anemia
leve y luego recuperarse sin tratamiento.
Usos
y ventajas del sistema FAMACHA:
♦
Puede esperarse una disminución en la cantidad y frecuencia de las
desparasitaciones para la mayoría de los animales del rebaño donde la carga
parasitaria es alta.
♦
El desarrollo de RA en las poblaciones de parásitos puede disminuirse debido a
que son tratados menos animales.
♦
A largo plazo, la eliminación de los animales susceptibles pueden permitir la
crianza de ovinos mejor adaptados.
♦
Identificando a los ovinos anémicos se pueden dar los tratamientos correctos,
si es necesario en dosis únicas o divididas y se tratará un número pequeño
de animales cada vez que se examine al rebaño.
♦
Si el rebaño se examina periódicamente, los animales pueden desparasitarse
antes de que los signos de enfermedad y los efectos se vuelvan muy severos.
♦
Pueden identificarse y eliminarse del rebaño a los ovinos que repetidamente no
pueden soportar la hemoncosis a pesar de llevar un eficaz programa de control.
♦
Pueden identificarse los animales que se escaparon al tratamiento, que fueron
subdosificados o desparasitados inadecuadamente, antes de que ocurran problemas
graves.
♦
Se podrá detectar la eficacia en la aplicación de un antihelmíntico. Si se
utiliza un tratamiento ineficaz para H. contortus,
se detectará más fácilmente porque habrá más animales anémicos después
del tratamiento y por el contrario, si se utiliza un medicamento eficaz, las
mucosas pálidas se volverán más rojas después de una semana, siempre y
cuando si se provee de suficiente proteína en el alimento y la condición
corporal del animal es adecuada.
♦
Si hay una severa acumulación de larvas infectantes en la pastura, un aviso
temprano del daño inminente es el aumento súbito en el número de ovinos anémicos.
♦
La inspección de los ojos de los ovinos es barata y rápida, fácilmente puede
ser integrado con otras actividades como vacunación, pesaje, evaluación de
condición corporal o conteo. Con una buena práctica, pueden evaluarse
hasta 500 animales por hora.
♦
Debido a que los ovinos son examinados frecuentemente, se pueden detectar otros
problemas no relacionados con la parasitosis.
♦
La técnica es muy fácil y suficientemente confiable una vez aprendida bajo la
guía de un instructor competente.
Precauciones
y problemas potenciales:
♦
Sólo la hemoncosis puede monitorearse usando esta técnica. Debe emplearse un
programa para el control de otros parásitos.
♦
Es conveniente instrumentar un programa integral de control de la hemoncosis
conjuntamente con el sistema FAMACHA, ya que éste solo mejorará pero no
reemplazará el programa de control.
♦
Debe monitorearse regularmente el conteo de huevos en las heces (cada 4 a 6
semanas).
♦
Hay otras causas de anemia que pueden causar confusión. Algunos ejemplos son:
bunostomiasis, fasciolasis, parásitos externos, hemoparásitos, infecciones y
deficiencias nutricionales. Aunque, hasta el momento la infección por H.
contortus es la causa más importante de anemia en ovinos en clima templado
de verano lluvioso y en el clima tropical húmedo.
♦
Existen ciertas condiciones que pueden hacer que las membranas mucosas de los
ojos estén más rojas de lo que deberían y esto enmascara la presencia de
anemia. Algunos ejemplos son: el polvo o alojamientos cerrados que irritan los
ojos, el calor, en animales transportados por largo periodo sin descanso, la
fiebre, infecciones de los ojos y enfermedades asociadas a falla en la circulación
sanguínea.
♦
Los ovinos deben monitorearse regularmente (por lo menos cada dos semanas o cada
semana en la época de mayor frecuencia de H.
contortus).
♦
Los corderos y ovejas gestantes o lactantes son más susceptibles y necesitan
atención especial.
Uso
práctico del sistema FAMACHA:
♦
El sistema debe ser utilizado después de haber sido explicado totalmente y
practicado con instructores entrenados.
♦
Usarlo solo como parte de un programa integral de control parasitario diseñado
por un veterinario. No es recomendable que lo emplee el productor por si solo.
♦
En la primera mitad del verano, instituir un programa estratégico de
desparasitación, pero a bajo nivel y conjuntamente con el monitoreo del conteo
fecal de huevos, el sistema de pastoreo rotacional y la alternancia de pastoreo
con caprinos o caballos.
Se debe llevar a cabo la evaluación del rebaño cada
dos o tres semanas por personas entrenadas, totalmente competentes para ver los
cambios indicativos de anemia.
♦
En la segunda parte del verano, o más temprano en áreas con climas con alta
humedad, lluvias o irrigación, puede ser necesario monitorear al rebaño más
seguido, inclusive semanalmente. Continuar con el programa integral de control
parasitario hasta el final del periodo de hemoncosis.
♦
Siempre utilizar la tarjeta FAMACHA en las evaluaciones, no debe confiarse en la
memoria.
♦
Los ovinos que se observen claramente anémicos (categorías 4 ó 5 con la
tarjeta FAMACHA) y los casos dudosos (categoría 3), deben desparasitarse con un
principio activo eficaz y se recomienda identificarlos de forma permanente
(aretes, marcas en las orejas, muescas, cordones amarrados, etcétera).
♦
Se recomienda que los animales marcados permanentemente también tengan una
marca temporal (crayones marcadores de lana) de diferentes colores o en
diferentes sitios. De esta manera el animal será identificado fácilmente en la
siguiente valoración.
♦
En el caso de los caprinos, deberán ser tratados los animales con el índice 3
del sistema FAMACHA.
♦
Durante cualquier evaluación, si una gran proporción (>10% del rebaño) se
encuentra anémica (categorías 4 y 5), se aconseja dosificar a todo los
animales o cambiar de área de pastoreo. Consultar al veterinario si hay dudas.
♦
Lo más importante en cada revisión es saber cuales animales deben ser tratados
y cuales no, la asignación de categorías es lo menos importante.
♦
Si el rebaño ha estado en la misma área de pastoreo por más de dos meses, sólo
deben tratarse los ovinos anémicos antes de que el rebaño sea cambiado de
lugar. Si es necesario desparasitar a todo el rebaño, entonces debe dejarse en
la misma pradera por lo menos una o dos semanas antes del cambio.
♦
Los ovinos identificados que necesitan dos dosis extras (más de la dosis normal
de tratamiento del rebaño) son elegibles para ser eliminados. Los que necesiten
tres o más dosis extras necesariamente se eliminarán.
♦
Pueden recordarse fácilmente las proporciones del rebaño en cada categoría
(de la uno a la cinco) registrando cada animal en una hoja donde se capturará
la información. Esto puede ser realizado por cualquiera y su graficación
constituye un recurso visual fácil sobre la situación del rebaño.
♦
Si el rebaño es muy grande, puede evaluarse una muestra aleatoria de 50 ovinos.
Si el porcentaje combinado de categorías 1 y 2 excede el 80% (de preferencia el
90%) y no hay categorías 4 y 5 en la muestra, es poco probable que haya
riesgo al no examinar el rebaño completo. Sin embargo, si algún ovino es
evaluado como 4 ó 5, o si la categoría 3 excede del 10 al 20%, es conveniente
examinar todo el rebaño.
♦
Los animales despigmentados en su piel pueden parecer anémicos inclusive a
distancia, porque su nariz y/o vulva se ven pálidas.
♦
Se deben examinar especialmente los ovinos que se retrasan en el rebaño pues
pueden estar padeciendo los efectos de la anemia.
♦
Independientemente de la presencia o ausencia de anemia, siempre deben
desparasitarse los animales con edema submandibular.
Hongos con
actividad nematófaga
El
principio de esta medida de control es que los hongos están destinados a
combatir los estados libres de NGE que se encuentran en la materia fecal, estos
poseen la capacidad de capturar larvas de NGE por medio de trampas adherentes,
el hongo penetra al interior de su presa perforándole su cutícula y
desarrollando un bulbo a partir del cual las hifas tróficas invaden
progresivamente al parásito y absorbe su contenido provocando su muerte
(Mendoza y col., 1998).
Mendoza y Vázquez
(1993) estudiaron el efecto de la adición individual y simultánea de tres
hongos nematófagos (Monacrosporium eudermatum, Arthrobotrys
oligospora y A. robusta)
en cultivos fecales de ovinos sobre el número de larvas infestantes de Haemonchus
contortus.
Con el primer hongo se observó una reducción del 97.7%, con el
segundo del 98.2%, con el tercero del 10.1% y la combinación de los tres del
97.4%.
Por otro
lado, se ha utilizado el hongo Duddingtonia flagrans,
el cual tiene una amplia distribución mundial, las clamidosporas de D.
flagrans se adicionan al alimento, después de pasar por el tracto
gastrointestinal, y ya en las heces, el hongo produce una red de tipo
tridimensional, que atrapa a las larvas y las destruye (Barnes y col., 1995).
En
estudios de campo, Jackson y col. (2005) han encontrado que dosificando 500,000
clamidosporas de D. flagrans por kg de peso vivo
en corderos y ovejas, se presenta una importante reducción (entre 24.2% y
49.2%) en la presencia de larvas infectantes en las praderas.
También se
ha evaluado el hongo Arthrobotrys musiformis con
la ventaja de después de la ingestión de conidias del hongo encapsuladas o en
forma acuosa y su paso por el tracto gastrointestinal, mantienen su efecto sobre
las larvas infectantes de NGE en ovinos (Graminha y col., 2005).
La
principal ventaja de este tipo de hongos es que si se utilizan correctamente no
producirá una eliminación total de la población larvaria, pero esto permite
un aumento gradual de la inmunidad, lo que conlleva a una menor dependencia de
los antihelmínticos (Barnes y col., 1995).
Empleo de
partículas o agujas de cobre
El sulfato
de cobre (Cu) en algún momento se empleó para el control de los NGE en los
rumiantes, sin embargo, para su correcto funcionamiento el sulfato necesita
llegar directo al abomaso para encontrarse en un medio ácido donde los
compuestos letales del Cu puedan ser liberados.
Las partículas o agujas de óxido
de Cu, al ser colocadas en cápsulas de gelatina y administradas por vía oral,
pasan a través del rumen y se alojan en los pliegues del abomaso donde liberan
los iones de Cu, los cuales tiene efecto antiparasitario (Langlands y col.,
1989; Judson y col., 1984).
En una evaluación en ovinos a los cuales se
infectaron artificialmente Trichostrongylus
colubriformis, T. circumcincta y H.
contortus y se les administró 5g de pequeños alambres de óxido de Cu,
observaron una reducción en la población adulta del 96% para H.
contortus y 56% para T. circumcincta pero sin
reducción para T. colubriformis (Bang y col.,
1990).
Lo anterior indica que esta estrategia sólo es de utilidad contra H.
contortus. Apoyando lo anterior, Chartier y col. (2002) en cabras lecheras
infectadas artificialmente con T. colubriformis, T.
circumcincta y H. contortus y que recibieron
una dosificación de 4g de óxido de Cu presentaron reducciones en las cuentas
de huevos por gramo de heces entre 65% y 89%, sin embargo, el efecto solo se dio
contra H. contortus, donde encontraron una
disminución de parásitos adultos de un 75% en comparación al grupo de
animales que no recibieron el tratamiento.
Por su
parte Pérez y col. (2005), aplicando cápsulas comerciales con partículas de
óxido de Cu (1.7 de óxido de Cu/cápsula) a ovejas de pelo en pastoreo durante
la época se secas, en tres ocasiones (días 0, 60 y 120), encontraron una
reducción casi total en la población de H. contortus,
sin embargo, no hubo un efecto favorable sobre la tasa de crecimiento.
Una
situación similar ocurrió cuando las ovejas pastorearon en praderas irrigadas
y se les dio suplementación alimenticia; existió un efecto sobre la carga
parasitaria por H. contortus, pero no en los parámetros
productivos ni hematológicos (Alexandre y col., 2005).
Las agujas
de óxido de Cu pueden representar una opción estratégica para el control de
los NGE que permite reducir las pérdidas causadas por los NGE en los ovinos,
especialmente cuando se asocia a otro tipo de control. Burke y col. (2005),
evaluado el efecto de las partículas de óxido de Cu sobre la capacidad
depredadora del hongo nematófago D. flagrans en
ovinos de pelo, encontraron que las partículas de Cu no afectó la habilidad de
D. flagrans para atrapar larvas residuales,
existiendo un efecto aditivo benéfico para los corderos tratados.
Finalmente, es
necesario determinar el efecto de las dosis repetidas de agujas de Cu sobre el
estado de salud de los ovinos para prevenir intoxicaciones debido a que esta
especie es muy susceptible a la intoxicación crónica por Cu, Burke y Miller
(2005) encontraron un efecto negativo en los corderos nacidos de ovejas que se
les aplicó partículas de Cu.
Uso de
plantas con actividad antihelmíntica.
La
fitomedicina es una actividad humana milenaria, desde hace mucho tiempo algunos
productores marginados, muchas veces indígenas, han identificado plantas que
mejoran la condición y estado de salud de sus animales (Alejandre y col.,
2006).
Cabe mencionar que muchos principios activos actuales se han aislado o
purificado de las plantas. No obstante lo anterior, se crea la necesidad de
generar trabajos científicos para validar la dosis, su acción y efectos
adversos de los compuestos elaborados a partir de plantas sobre los animales.
La
mayoría de los datos disponibles se refieren a trabajos in
vitro, faltando conocer la biodisponibilidad en animales parasitados. En
general, los trabajos in vivo, los compuestos vegetales han mostrado una baja
eficacia y difícilmente igualan a los antihelmínticos sintéticos disponibles
(Githiori, 2005).
Son escasos
los trabajos donde se ha logrado caracterizar químicamente los principios
activos de las plantas que tienen actividad terapéutica, sin embargo, se han
identificado enzimas (proteinasa de la cisteína) y metabolitos secundarios como
alcaloides, glicósidos y taninos.
En algunos de esos compuestos se han
encontrado factores antinutricionales (Githiori, 2005).
Trabajando
específicamente con plantas taníferas (que poseen en su composición taninos
condensados), Chauveau y col. (2005) evaluaron los extractos que de cuatro
plantas (Sarathammus scoparius, genista; Calluna
vulgaris, brezo; Pinus sylvestris, hojas de
pino; Castanea sativa, frutas de castaña) que
poseen polifenoles y taninos condensados, encontraron que los extractos de pino,
castaña y heather tenían un efecto (90%) sobre el desenvainamiento de L-3 de H.
contortus, en el caso de la genista sólo se pudo retrasar pero no suspender
el proceso de desenvainamiento larval.
Una
evaluación interesante la efectuaron Lange y col. (2005) en corderos con una
infección artificial con NGE a quienes le ofrecieron un forraje (Sericea
lespedeza) que contiene taninos condensados.
Encontraron una buena reducción
(>75%) en la eliminación de huevos, sin embargo, sólo durante el periodo de
administración del forraje (21 días), después hubo una elevación en la
eliminación de huevos.
Ellos concluyen que este tipo de forraje solo tiene un
efecto sobre la fertilidad de los NGE.
En un
trabajo de campo desarrollado en México, Hernández y López (2000) evaluaron
el efecto de extractos de plantas medicinales (estafiate, epazote, semilla de
calabaza, semilla de papaya y ajo) para el tratamiento de NGE en ovinos en
pastoreo, encontrando una acción antiparasitaria muy variable y con eficacias
de moderadas a bajas.
Por su
parte Hounzangbe y col. (2005), evaluando diferentes esquemas de aplicación de
tres plantas (Zanthoxylum zanthoxyloides, fagara; Newbouldia
laveis; Carica papaya, semillas de papaya) en
ovejas infectadas con NGE, encontraron una reducción importante en la eliminación
de huevos, siendo del 87% para las que recibieron fagara y de 95% las tratadas
con Newbouldia.
Consideraciones
finales
La RA en
parásitos de importancia veterinaria es un problema mundial. Se sabe poco
acerca de cómo esta resistencia se puede revertir. Mientras no que se
desarrollen métodos novedosos de control de NGE, es necesario aplicar las
estrategias existentes para llevar al máximo la producción ovina.
De igual
manera, es importante hacer los máximos esfuerzos para desarrollar, validar y
utilizar sistemas del control integrado de parásitos para contrarrestar
los efectos producidos por la resistencia.
La única
estrategia práctica para el control de la resistencia a los antihelmínticos
está enfocada a disminuir la utilización de estos y la necesidad en la
utilización de sustancias no químicas para el tratamiento de los NGE o, en su
caso, utilizar un antihelmíntico eficaz de una manera más inteligente.
A menos que
los enfoques para utilizar antihelmínticos en los pequeños rumiantes no
cambien dramática y rápidamente en muchas áreas del mundo, es poco probable
que haya un compuesto químico antihelmíntico eficaz para un futuro cercano.
Finalmente,
dado que cada vez más el consumidor demanda carne libre de cualquier compuesto
químico (producción verde u orgánica), para el control de NGE se requiere del
empleo de opciones no farmacológicas seguras, eficaces y sustentables.
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Fuente: Producción
Bovina - http://www.produccionbovina.com
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