056.
Brucelosis ovina.
Jorge Manazza
Médico Veterinario
Grupo Sanidad Animal INTA Balcarce
E-mail: jmanazza@balcarce.inta.gov.ar
diagvetbalc@balcarce.inta.gov.ar
Octubre 2005
Cuando la señalada no es buena, muy pocos piensan
en Brucelosis, como la causa de esa baja eficiencia reproductiva en sus ovejas.
Las alteraciones que pueden observarse en el
aparato genital del carnero, reconocen diferentes etiologías.
Entre las de causas infecciosas, la Brucelosis ovina es sin duda la enfermedad
más importante por la frecuencia de presentación, la distribución geográfica y
el daño por pérdidas económicas que produce.
La Brucelosis ovina puede ser producida por
Brucella melitensis o por Brucella ovis; dos bacterias o agentes infecciosos que
tienen consecuencias diferentes para la salud humana, la producción y la sanidad
animal.
La infección por Brucella ovis afecta
exclusivamente al ganado ovino en el que produce un cuadro denominado: "Epididimitis
infecciosa ovina" o "Epididimitis de los carneros".
No hay evidencias de contagio a la especie humana,
pero produce importantes pérdidas económicas, al disminuir la producción animal.
La infección por Brucella melitensis produce
abortos en ovejas y cabras y se transmite al hombre, provocando la "Fiebre de
Malta".
Afecta a muchas regiones del mundo y es responsable de numerosos casos de
Brucelosis humana diagnosticados en nuestro país, principalmente en aquellas
Provincias del Noroeste y Centro, donde la prevalencia y los censos de ovinos y
caprinos son más importantes.
A pesar de las graves consecuencias para la salud
humana y el impacto negativo para la producción animal, ninguna de estas dos
enfermedades infecciosas, son objeto de campañas de erradicación obligatoria en
nuestro País.
En este trabajo se hará referencia a la Brucelosis
ovina producida por Brucella Ovis o también denominada "EPIDIDIMITIS DE LOS
CARNEROS", enfermedad infecto-contagiosa que afecta la eficiencia reproductiva
de las majadas.
Distribución
Geográfica
Tiene amplia difusión en la Provincia de Buenos
Aires.
Si bien B. ovis ha sido identificada en todas las regiones donde se crían
ovinos, su verdadera extensión en Argentina, a nivel de establecimientos,
debiera ser mejor conocida, vale decir: es necesario contar con datos más
precisos y actualizados de prevalencia.
Sólo en algunas zonas o regiones se presentan resultados de sueros procesados o
muestreos efectuados, pero son muestras que no provienen de relevamientos
realizados con diseño estadístico, por lo cual no indican "prevalencia".
No obstante, los datos obtenidos en el INTA Balcarce muestran una gran
distribución de la Epididimitis.
En el Centro y Sudeste de la Prov. de Bs. As. la presencia de reactores en un
alto porcentaje de los establecimientos que remitieron muestras; presencia de
reactores en cabañas ovinas, que deberían estar "libres" de enfermedades
infecciosas-reproductivas; mayor porcentaje de reactores en majadas generales,
comparado con cabañas.
La enfermedad se
manifiesta
La brucelosis origina lesiones en los genitales del
macho produciendo infertilidad o sub-fertilidad.
Las manifestaciones clínicas más importantes en los
carneros son la epididimitis y la disminución de la fertilidad, debido a la mala
calidad del semen, obligando a que se eliminen reproductores de alto valor
genético; además produce aborto en ovejas y nacimientos de corderos débiles.
En la mayoría de los casos, las lesiones en los
testículos y epidídimos sólo pueden detectarse por palpación.
Sin embargo, no todos los animales enfermos
presentan lesiones testiculares.
Se ha comprobado que hasta un 70% de los carneros infectados suelen no
desarrollar lesiones palpables, vale decir: sólo el 30% de los afectados
presentan epididimitis.
Los demás carneros tienen testículos y eyaculados de apariencia normal, pero
igualmente pueden eliminar bacterias por el semen en forma intermitente.
Cuando se utiliza un alto porcentaje de
reproductores machos al servicio, 4% ó más, puede enmascararse el efecto de la
enfermedad sobre la fertilidad, porque usualmente no todos los carneros están
afectados y los machos sanos compensan la incapacidad de los enfermos.
Cuando hay
Brucelosis en la majada observamos
-
Repetición de celos en ovejas servidas.
-
Menor porcentaje de parición y destete.
-
Alta mortalidad perinatal.
-
Abortos a término.
Nacimiento de corderos débiles. ¿Cómo se infecta
una majada y se contagian los animales?
La enfermedad suele aparecer por primera vez, tras
la compra de animales infectados.
El carnero es el diseminador activo de la infección
a través del semen.
El macho portador, con o sin lesiones, puede transmitir la enfermedad a otro
carnero directamente por saltar entre ellos o indirectamente a través de una
oveja que tiene brucelosis.
En nuestras condiciones de explotación, muchos ganaderos realizan un servicio
continuo, lo que facilita la difusión de esta enfermedad. Muchos opinan que la
transmisión venérea pasiva, a través de la oveja, es la principal vía de
contagio.
Una misma oveja suele ser "cubierta" por varios carneros y esto aumenta o
favorece las posibilidades de contagio.
La transmisión directa de carnero a carnero es
también frecuente en sistemas de explotación con "servicio estacionado", ya que
los animales al estar juntos durante un largo período y al entrar en celo,
establecen jerarquías de dominancia, caracterizados por frecuente comportamiento
homosexual.
Puede transmitirse la B. ovis a través de la mucosa rectal, pero es mediante la
vía oral, como se produce la mayor parte de los contagios de macho a macho,
lamiéndose el prepucio unos a otros.
Todas las formas son posibles, sin embargo la transmisión venérea pasiva, a
través de la oveja, debe considerarse como la vía más importante de difusión de
la infección.
Carneritos jóvenes que adquieren madurez sexual e
ingresan por primera vez a la reproducción son muy susceptibles.
En general, la incidencia de la enfermedad se
incrementa con la actividad sexual y con la edad; los animales adultos tienen
más probabilidades de infectarse, sin embargo esto no significa que sean más
sensibles que los jóvenes; se trata de un problema de probabilidades: cuanto más
tiempo permanece un carnero en un medio infectado, mayor probabilidad tendrá de
infectarse.
Los carneros vasectomizados (retajos) pueden
también infectarse y ser importantes difusores de la enfermedad.
La Brucelosis se
diagnostica
Examinando clínicamente a los carneros mediante
palpación testicular y de ganglios.
Diagnóstico clínico: La palpación de los testículos y la presencia de
epididimitis, si bien es importante, nos puede dar solamente una pauta de la
magnitud de la enfermedad en la majada, ya que no todos los carneros infectados
presentan lesiones y existen otras causas que también pueden producir
epididimitis.
Extrayendo semen y
sangre para remitir al laboratorio de análisis
Diagnóstico bacteriológico: El aislamiento de Brucella ovis del semen
permite realizar el diagnóstico concluyente. Sin embargo, no todos los carneros
infectados eliminan siempre gérmenes en el eyaculado.
Si se consigue aislar el agente causal de una muestra biológica es prueba
irrefutable de que el animal está infectado.
Diagnóstico serológico: Esta metodología consiste en detectar anticuerpos
en sangre contra la bacteria Brucella ovis, separando y analizando el suero de
los animales en estudio.
Son técnicas utilizadas por su rapidez, economía y practicidad.
Las pruebas detectan presencia de anticuerpos, no bacterias y las que
actualmente se recomiendan para B. ovis son: Fijación de Complemento (F.C.);
Inmunodifusión en gel de agar y ELISA. Son pocos los Laboratorios de Análisis
Veterinarios que dan servicio de diagnóstico serológico con técnicas de alta
sensibilidad y especificidad como ELISA o FC., (ambas metodologías reconocidas
por la OIE para el comercio internacional de ovinos y semen).
Las vías de eliminación de la Brucella ovis son, en los carneros, el semen y en
algunos casos la orina.
En las ovejas infectadas la bacteria se elimina por vía vaginal, durante varias
semanas tras el parto o aborto, a través de la placenta, descarga de líquidos,
sangre, feto abortado, etc.
La infección de las mamas, produce excreción activa en leche que puede durar
varias lactancias sucesivas.
Los hijos de ovejas infectadas podrían nacer infectados o bien infectarse al
mamar calostro o leche de madre con Brucelosis.
La prevención y control la realizamos
No ingresando animales sin previo examen y
certificado de "libre Brucelosis".
Revisando a "todos" los carneros 2 veces por año.
Un "control" pre-servicio 60 días antes; y en establecimientos donde a la 1ra.
inspección se detectan problemas de infección localizada en ganglios
superficiales y orquioepididimitis, se recomienda realizar un 2do. examen
clínico post servicio, en lo posible dentro de los 30 a 60 días de finalizado el
mismo. Para este trabajo es necesario identificar individualmente a los
animales, mediante un sistema seguro y permanente.
Eliminando animales con "problemas", para evitar
contagio de borregas, ovejas y otros carneros.
Es importante aclarar que con la "castración" NO se evita que estos animales
continúen infectados.
Los positivos deben ser inmediatamente separados del resto y en lo posible
inmediatamente enviados a faena.
Cambiar el manejo de los machos, manteniendo los
carneritos nuevos, separados de los adultos de mayor edad.
De ser posible, dar servicio a las borregas con
carneritos jóvenes, aunque tengan menor experiencia sexual, pero sí buen peso y
"condición corporal".
Aplicando un Programa de Salud Preventivo (conjunto
de buenas prácticas y una guía o Calendario Sanitario, registrando datos de
carneros).
No está aprobado el uso de vacunas en la Argentina
contra la B. ovis, por lo tanto la estrategia de vacunación preventiva no
podemos aplicarla por el momento.
Los métodos de control de la infección están
dirigidos a la realización de muestreos periódicos de sangre a todos los
carneros, con eliminación de los animales positivos, frenando el proceso en el
reproductor macho.
Básicamente, un "buen control" comprende la
eliminación de todos los reactores a pruebas serológicas, incluyendo a las
hembras positivas.
Es recomendable a su vez, la eliminación como reproductores, de todos aquellos
animales que presenten lesiones testiculares, cualquiera sea su tipo; salvo
circunstancias muy especiales, donde el valor genético de un carnero justifique
intentar tratamiento medicamentoso y/o quirúrgico.
El éxito de cualquier Programa Sanitario depende de
su correcta planificación; de establecer objetivos claros y usar mecanismos de
control. El VETERINARIO es la persona capacitada para diseñarlo y gestionarlo
adecuadamente, ES IMPORTANTE CONSULTARLO.
Tener reproductores sanos y con posibilidades de brindar un buen servicio es
clave para el mejoramiento de las majadas.
Señor productor: RECUERDE que el INTA está para
acompañarlo en su decisión de "controlar" la Brucelosis ovina.
Fuente: Estación Experimental
Agropecuaria Balcarce INTA - Jorge Manazza - Médico
Veterinario - jmanazza@balcarce.inta.gov.ar - diagvetbalc@balcarce.inta.gov.ar
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