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ISBN: 8492342773 |
INTRODUCCIÓN
Tradicionalmente los veterinarios clínicos no hemos tenido, de forma habitual, percepción del dolor en nuestros pacientes, por ello el uso de fármacos y técnicas para evitarlo no han sido aplicados de manera rutinaria en nuestros centros de trabajo. En estos últimos diez años el uso de analgésicos, tanto opiáceos como no opiáceos, esta incrementándose en la clínica de pequeños animales.
Este tipo de fármacos, opioides, antiinflamatorios no esteroideos, anestésicos locales, alfa-2 agonistas,... se han usado más como anestésicos e hipnóticos, que para el control del dolor.
DOLOR FRENTE A LA ANGUSTÍA (DISTRESS)
En ciertas ocasiones es difícil diferenciar el dolor de la angustia (distress).
El dolor agudo se define, según la Asociación Internacional para el estudio del dolor como «una sensación desagradable y experiencia emocional asociada con actual, o potencial, lesión en los tejidos». Este dolor puede ser definido como agudo o crónico, según la duración. Así mismo, se puede clasificar como superficial, profundo, visceral o psicogénico según su origen.
La tensión emocional o estrés, ocurre cuando hay factores intrínsecos o extrínsecos que modifican el equilibrio emocional, es decir, es un estado físico o mental que resulta de dolor, ansiedad, o miedo; se puede modificar mediante fármacos (tranquilizantes, sedantes) y/o mediante cambios en el comportamiento y en el medio ambiente.
Inicialmente deberemos conseguir un ambiente relajado, evitando sensaciones o manipulaciones bruscas del animal, por ejemplo en animales prequirúrgicos o traumatizados; después aplicaremos fármacos que inhiban los impulsos nociceptivos aferentes al cerebro y médula espinal (opioides), que interrumpan de forma directa la conducción del impulso (anestésicos locales) o que eviten la sensación que acompaña a la inflamación (antiinflamatorios no esteroideos). Así mismo, se aplicarán fármacos que puedan tranquilizar a estos animales.
La analgesia es la pérdida de la sensibilidad al dolor. La tranquilización es un estado de quietud y de relajación, produciendo indiferencia al entorno inmediato y a dolores de poca intensidad. Sin embargo, no hay que confundir a un paciente tranquilizado con un estado de analgesia, estos animales tienen sensaciones y reaccionan a los estímulos dolorosos.
TRATAMIENTO DEL DOLOR AGUDO
Lo primero es conseguir un estado de confort para el animal (ausencia de ruidos, manipulaciones no bruscas, jaulas con superficies cómodas, vendajes y estabilizaciones de áreas del organismo que lo requieran, restricción del ejercicio...) todo ello contribuirá a minimizar el dolor; además si es preciso se administran fármacos que seden y tranquilicen a los animales así como fármacos que eviten el dolor y la inflamación.
A) Tranquilizantes y sedantes
Este grupo de fármacos no evitarán el dolor, por ello su aplicación será posterior a conseguir una adecuada analgesia, sin embargo se sabe que en caso de excitación o ansiedad, la sensación de dolor es mayor. Los fármacos más comúnmente empleados en pequeños animales son:
a.1) Acepromacina
Es un tranquilizante excelente para perros y gatos excitados sin embargo, debe de irse con cautela en animales que presenten hipotensión, hipovolemia o alteraciones en la coagulación. La dosis varía entre 0.02 – 0.05 mg./kg. vía I/M o S/C, la vía endovenosa no es aconsejable inicialmente, aunque mezclada con opioides tipo buprenorfina es un excelente sedante en los cardiopatas y geriátricos. No se debe de sobrepasar nunca en los perros 3 mg. en total; así mismo es preciso recordar que el tiempo de actuación, en animales excitados, en ciertas ocasiones se aproxima a los 15 minutos.
a.2) Benzodiacepinas
No producen tranquilización ni sedación en animales sanos o jóvenes, es más, en ciertas ocasiones pueden producir excitación, sin embargo en cachorros, animales geriátricos y en pacientes críticos son de mucha ayuda con efectos cardiovasculares mínimos. Su mayor potencia sedante se da cuando se asocian a opioides. El diacepam debe de administrarse siempre vía venosa en dosis de 0.2 mg./kg. El midazolam puede aplicarse vía intramuscular en la misma dosis.
a.3) Alfa-2 agonistas
Producen una gran sedación (superior a la propia analgesia) y una analgesia muy profunda, principalmente visceral; sin embargo su uso debe ser extremadamente cauteloso ya que sus efectos secundarios, a nivel cardiovascular y respiratorio, son tremendamente importantes, es por ello que tan sólo se recomiendan en animales jóvenes y sanos. Al igual que otros tranquilizantes se suplementan con la administración de opioides. Las dosis de xylacina son de 0.1 – 0.5 mg./kg. I/M, S/C; la medetomidina es de 0.001 – 0.005 mg./kg.
a.4) Ketamina
Merece una especial atención ya que en dosis bajas (0.5 – 1 mg/kg. I/M) produce una analgesia somática, no visceral ni perióstica, sin pérdida de consciencia ni catalepsia. Su uso es interesante en heridas cutáneas, quemaduras superficiales.
B) Analgésicos
Para ser más efectivos se deberían aplicar antes de que los procesos dolorosos se inicien (cirugías), en caso contrario después se deberían aplicar dosis superiores, por lo que los efectos indeseables tendrán más posibilidad de manifestarse.
Las dosis terapéuticas de todos estos medicamentos no están bien estudiadas por ello que se recomienda su uso basándonos en su farmacocinética y no usarlo a «dosis efecto».
La forma más común de administración en el dolor agudo es, lógicamente, la vía parenteral; la vía oral también puede ser interesante para aquellos animales de preoperatorio e incluso en algún postoperatorio o en los animales con traumatismos con dolores leves (antiinflamatorios no esteroideos, codeína).
b.1) Opioides
Este grupo de fármacos se recomienda en el dolor agudo de tipo moderado a severo. Los opioides se unen a receptores específicos en el SNC inhibiendo el estímulo doloroso; esta activación de los receptores opiáceos es la responsable tanto de su efecto analgésico como de los efectos secundarios (adversos) que se pueden producir. Así mismo los opioides disminuyen el «wind up» (el estado de hiperexcitabilidad resultado de la descarga de los impulsos nociceptivos en las vías aferentes), sin embargo la anestesia local es más efectiva para prevenir el «wind up».
Existen varios receptores, pero los que nos interesan son especialmente los receptores mu (OP3) los cuales producen una analgesia excelente, pero pueden producir depresión respiratoria, siendo ésta un efecto indeseable en animales con traumatismo craneal disminución respiratoria por patología en SNC, o en acidosis metabólica. Así mismo los opioides pueden afectar a la consciencia de los animales produciendo generalmente sedación pero en ciertos animales y fármacos pueden producir efectos contrarios, es decir excitación (p. ej. fentanilo en preanestesia).
Este último efecto puede disminuirse si se combina con acepromacina o benzodiacepinas.
Otros efectos indeseables de los opioides que actúan sobre los receptores mu es la depresión de la frecuencia cardiaca y sobre el sistema gastrointestinal (constipación, nauseas, vómitos y defecación, estos dos últimos en preanestesia).
Los fármacos más conocidos, que actúan como agonistas de los receptores mu, son morfina, fentanilo, meperidina, oximorfona; todos ellos indicados en el dolor severo y su aplicación dependen del efecto y duración que deseemos conseguir.
La meperidina por ejemplo se usa tan sólo en procesos dolorosos viscerales (torsión, pancreatitis) tiene un efecto relativamente corto y no debe de administrarse por vía venosa ya que puede liberar histamina. La dosis es de 2 – 4 mg/kg. I/M.
La morfina tiene un efecto mayor, pero puede producir liberación de histamina y produce hipotensión inyectada por vía venosa; en caso de desarrollarse hipotensión después de su administración puede significar que exista una hipovolemia no detectada anteriormente.
El fentanilo es un mu agonista muy potente, que generalmente se usa en fase de mantenimiento anestésico y en animales de alto riesgo, tiene el inconveniente de un corto tiempo de analgesia, unos 20 minutos, así como de producir bradicardia. Su administración es generalmente «a bolo», sin embargo es frecuente que en los quirófanos y en intervenciones de larga duración se administre mediante infusión (la liberación de histamina con el fentanilo es insignificante), sin embargo la primera dosis debe de administrarse en «bolo» a dosis de 0.002 mg/kg. IV para después administrarlo en infusión a dosis de 0.001 a 0.006 mg/kg./hora en perros.
Recientemente se encuentran estudios en los textos que describen la administración de fentanilo vía parches cutáneos con liberación lenta, de hasta tres días, ello es interesante como tratamiento analgésico del dolor agudo, crónico y en dolores producidos por cáncer; sin embargo las dosis terapéuticas de este tipo de administración aún no se han establecido ni en perros ni gatos. Tampoco debe administrarse esta vía en analgesia postoperatoria ya que puede producir hipoventilación; ni debe de aplicarse en animales de menos de 3,2 Kg. de peso.
La oximorfona, no está comercializada en nuestro país, sin embargo es un fármaco opioide de gran interés en veterinaria, pudiendo ser aplicado tanto por vía I/V como I/M, tiene un efecto largo (2 – 3 horas), se puede administrar en animales hipovolémicos o en anestesia general y no libera histamina.
La buprenorfina, es un opiáceo mu agonista parcial, el cual se une a los receptores mu pero no tiene un efecto analgésico tan fuerte como los agonistas mu. Su efecto es de larga duración 4 a 8 horas, sin embargo tan sólo está indicado en dolor de grado medio, sin embargo es muy interesante tanto en la fase de preanestesia como en la fase de recuperación postanestésica, así como en animales hospitalizados que requieran medicación analgésica. Tiene un efecto sedante importante, sin embargo hay que comentar la gran apetencia que tiene por los receptores mu, a los que se une de modo tan fuerte que en ocasiones puede desplazar a otros opiáceos mu (fentanilo, morfina). Se puede administrar conjuntamente con fenotiacina, benzodiacepinas, anestesia local. Existen estudios que demuestran en los gatos que este fármaco produce una mejor analgesia postoperatoria que los agonistas mu puros.
Existen otros opiáceos que actúan sobre receptores kappa (OP2) estos opiáceos producen también analgesia pero no tan fuerte como los mu, así mismo la sedación es muy suave o inexistente, apenas hay riesgo de depresión respiratoria y de efectos gastrointestinales. Tan sólo están indicados para el uso de dolor leve sin ningún tipo de sedación.
El butorfanol es el fármaco más conocido de este grupo, actúa incrementando el umbral del dolor durante unas 5-6 horas en el gato y 3-4 horas en el perro, sin embargo en dolor agudo su efecto raramente sobrepasa las 2 horas, no es eficaz frente el dolor severo y moderado, tan sólo sobre el leve.
La pentazocina también pertenece a este grupo, sin embargo carece de interés en perro y gato.
C) Anestésicos locales
La anestesia local es un procedimiento al cual no se le da la importancia que tiene, siendo fácil, efectiva y barata, así mismo ofrece anestesia y analgesia. Los anestésicos locales actúan bloqueando la conducción nerviosa inactivando los canales de sodio. Pueden emplearse en todas las especies sin embargo su uso en los gatos debe ser cautelosa, se han descrito efectos adversos en esta especie.
La lidocaína es el anestésico más conocido; su administración es generalmente junto con adrenalina en dilución 1:200,000, produce de 1 a 2 horas de analgesia en infiltración y algo más en epidural. También está descrito la administración de lidocaína sin adrenalina, en infusión constante, en los perros, en dosis de 5 a 20 microgr./kg./min. IV, produciendo intensa analgesia.
La bupivacaína es el más potente de acción y duración de los anestésicos locales, dando sobre 3 – 6 horas de analgesia y hasta 6 – 8 horas si la administración es epidural. Se administra de forma rutinaria en anestesia / analgesia de plexos y epidural, sin embargo en infiltración presenta dolor importante en la administración. Tarda unos 20 minutos en hacer efecto.
La mepivacaína se encuentra a medio camino entre la lidocaína y la bupivacaína.
Siempre que se usen anestésicos locales hay que tener presente la posible intoxicación (8 mg/kg. perro, 4 mg/kg. gato de lidocaína y 4 mg/kg. 2 mg/kg. gato de bupivacaína) como resultado de un exceso de dosis o por inyección intravenosa. Las dosis tóxicas pueden producir neurotóxicidad, convulsiones, coma.
Existe gran cantidad de formas de administración de los anestésicos locales; la más habitual es la administración vía epidural de bupivacaína como anestesia o como suplemento analgésico a otra anestesia. La vía subcutánea actúa sobre las raíces nerviosas, dando anestesia quirúrgica y analgesia quirúrgica y postquirúrgica. El bloqueo de nervios de costillas y la anestesia / analgesia pleural es muy interesante en perros y gatos con traumatismos torácicos con o sin heridas penetrantes; las dosis habituales para analgesia pleural es de 1.0 mg/kg. en gatos y de hasta 2.0 mg/kg. en perros diluido hasta 5 – 10 ml para animales de menos de 10 Kg y 20 ml para animales de peso superior, con ello se consigue una mejor respiración del paciente.
Debido a bloqueo simpático, no se debe administrar anestésicos locales siempre que exista hipoperfusión, por ello en la administración de anestésico local siempre se deberá de administrar fluidos. Así mismo la administración de bupivacaína en gestantes, obesidad, geriátricos,... se deberá reducir ya que existe riesgo de administrar dosis mayores por migración del líquido ya que existe una disminución del espacio epidural.
D) Antiinflamatorios no esteroideos
Producen analgesia por modificación de la inflamación a nivel local, sin embargo actualmente se sospecha que también tienen un poder analgésico a nivel central. La forma de actuación es la inhibición de la ciclooxigenasa. Siempre se ha pensado que este grupo de fármacos son peores analgésicos que los opiáceos, sin embargo actualmente se han desarrollado fármacos que en ciertas circunstancias pueden producir mejor analgesia que los opiáceos.
Los antiinflamatorios no esteroideos actúan mediante bloqueo de la acción de la ciclooxigenasa, esta enzima es la responsable de la transformación del ácido araquidónico, originado en la membrana celular, en ecosanoides (prostaglandina D2, prostaglandina F2alfa, prostaglandina E2, prostaciclina (PGI2), tromboxano A2). Así mismo un segundo enzima, 5-lipooxigenasa, cataliza la producción adicional de leucotrienos, actuando estos también en el proceso inflamatorio; existiendo en el mercado fármacos antiinflamatorios no esteroideos que actúan tanto sobre la ciclooxigenasa como frente a la lipooxigenasa.
Por el mismo mecanismo, inhibición de la ciclooxigenasa, que son capaces de producir analgesia, producen los conocidos efectos secundarios indeseables. Estos efectos son generalmente a nivel gastrointestinal manifestándose mediante vómitos, diarreas y úlceras; también con alteraciones de plaquetas, lo que puede producir hemorragias. El fallo renal es la complicación más grave de la administración de estos fármacos, especialmente el perro es más susceptible a desarrollarlo en casos de hipotensión. Estos efectos secundarios son más frecuentes de ver en animales hemodinámicamente inestables, o en animales que los toman de forma habitual.
Actualmente se sabe que existen dos tipos de COX (COX-1 y COX-2). La forma COX-1 se encuentra presente en la corriente sanguínea y juega un papel importante en los mecanismos de homeostasis renal y gastrointestinal, la forma de COX-2 se produce en grandes cantidades como respuesta a los estímulos de infección y lesión celular, siendo estos los responsables de los procesos inflamatorios, por ello se buscan fármacos que apenas actúen sobre el COX-1 y sí sobre el COX-2.
CONCLUSIÓN
Al igual que ocurre en la anestesia, la combinación de diferentes fármacos que actúan de forma sinérgica, aprovechando el efecto analgésico y evitando los efectos no deseados, consiguiendo de este modo una mayor analgesia y calidad para nuestros pacientes. La combinación de opioides y antiinflamatorios no esteroideos en la preanestesia, seguido de opioides en infusión o «a bolo», junto con aplicación de anestésicos locales en mantenimiento anestésico y aplicación de opioides o antiinflamatorios en postoperatorio, nos dará una analgesia importante y duradera.
Jordi Manubens Grau
• Licenciado por la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Zaragoza en 1.980.
• Presidente de la A.v.e.p.a. entre 1989 y 1993.
• Ha impartido cursos, seminarios y conferencias en España y en países europeos.
• En la actualidad es responsable del Hospital Veterinari Molins, con especial atención a anestesia, cardiorespiratorio y urgencias.
Fuente: Circulo de Médicos Veterinarios del Sur de Santa Fe
http://www.veterinariosursf.com.ar
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