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Alimentación del cachorro, Pautas para alimentarle y educarle a la
vez.
Cómo y qué
darle de comer
De su dieta y costumbres de hoy dependen su salud y hábitos de mañana. Si desde
cachorro le acostumbras a tener buenos hábitos alimenticios, ten la seguridad de
que no sufrirá trastornos relacionados con la mala nutrición ni problemas tales
como robo de basuras, ansiedad o gula.
LOS PRIMEROS 30 DÍAS
No le separes de su
madre
Un neonato necesita permanecer junto a su madre y hermanos al menos durante el
primer mes de vida, aunque lo ideal es no separarlos hasta cumplidos los 45
días. ¿Por qué? Porque la lucha para alcanzar el pecho de su madre despierta en
él instintos fundamentales y le identifica como especie animal. La madre enseña
muchas cosas a sus cachorros, y éstos, sin darse cuenta, aprenden conceptos
tales como lucha, sometimiento, respeto, jerarquía…
Resumiendo: si privas a tu mascota de esta experiencia, le estarás negando un
aprendizaje natural insustituible que dificultará seriamente su evolución y
repercutirá en la relación futura con sus congéneres.
El calostro,
imprescindible
La primera leche que el cachorro toma de su madre es como un seguro de vida. En
el calostro se concentran el 90% de las defensas que el neonato necesita para
hacer frente a agentes infecciosos. Además, debe tomarlo cuanto antes, ya que,
entre otras muchas cosas, aumenta el volumen circulatorio del recién nacido, lo
que permite que la sangre llegue correctamente a todos sus órganos. Hasta tal
punto es importante el calostro, que los cachorros que no lo toman tienen
dificultades para afrontar sus primeros días de vida.
Pésale a diario.
Es importante comprobar que el recién nacido crece con normalidad, y la única
forma de averiguarlo es pesándole a diario durante sus dos primeras semanas.
Después, bastará con hacerlo cada tres días hasta que cumpla un mes. Pero… ¿cómo
saber si engorda en la proporción adecuada? Fácil: debe aumentar de 2 a 4 gramos
diarios por cada Kg. que pesará en su edad adulta. Pongamos el caso de un perro
cuyo estándar dicta 40 kg. La fórmula a aplicar será la siguiente: 2x40 y 4x40.
El resultado nos da el parámetro a seguir: el incremento de peso adecuado está
entre los 80 y 160 gramos al día. Esta regla sólo es válida para las primeras
cinco semanas de vida.
Vigila su
comportamiento
Un cachorro que recibe el aporte de energía y proteínas adecuado estará, además
de sano, alegre y muy despierto. Pero si llora más de la cuenta o se muestra
decaído, habrá que preguntarse si la leche que está tomando es suficiente para
él. Lo más prudente en estos casos será llevar a la madre al veterinario para
que compruebe si la cantidad y calidad que genera satisface a los cachorros. Si
no fuera así, habrá que reforzar la dieta con productos comerciales.
EL SEGUNDO MES
Mitad leche, mitad
alimento seco
Una vez cumplido el primer mes, hay que comenzar a introducir alimento seco en
su dieta, pero siempre de forma gradual. El destete también marca el inicio de
la separación de su madre y hermanos. ¿Cómo hacerlo bien? Poco a poco y sin
prisas. Hay que ir introduciendo entre toma y toma de leche un poco de comida
seca (específico para cachorros) mojado en agua, o bien pequeñas raciones de
papillas. Si se opta por la primer variante, ir disminuyendo progresivamente las
cantidades de agua hasta que acepte la comida seca.
Sus primeras
lecciones
A partir de los 45 días, el dueño puede comenzar a educar a su nuevo amigo. Es
importante que la presencia del amo sea casi constante, ya que evitarán
problemas de inadaptación en el futuro. Dicho esto, el amo tiene la obligación
de hacerle entender que está a la cabeza de la jerarquía. Bastará con que de vez
en cuando le ponga la comida para, inmediatamente después, retirársela; si
protesta, un cachete suave en el hocico le parará los pies. Recuerda que hay que
felicitarle y devolverle el plato con rapidez si no rechista.
Invierte en una
buena dieta
Qué alimento seco elegir? Difícil decisión, más aún teniendo en cuenta que de la
comida seca seleccionada dependerá su correcto desarrollo físico. Es importante
que la dieta elegida le acompañe hasta su edad adulta, momento en el que habrá
que cambiar su dieta. Esto es así porque los cambios de alimento perjudican su
salud, creando problemas de adaptación alimentaria que pueden cursar con
diarreas, alergia, vómitos y dificultades de asimilación. Lo ideal es optar por
una marca de alta gama, aunque esto suponga una inversión más fuerte. Recuerda,
no obstante, que los males derivados de una dieta incorrecta supondrán gastos
extra en medicamentos y veterinarios. Tú decides.
No escuches a tus
vecinos
Seguramente, la tienda o el criador donde adquieres tu cachorro te
proporcionarán una especie de guía de nutrición. En algunos casos, te
recomendarán darle yogures mezclados con comida seca, carne de pollo deshuesado
con arroz, sumplementos de calcio, fósforo... o cualquier otra cosa; sin
embargo, sólo el veterinario está capacitado para saber qué tipo de comida le
viene mejor al cachorro en función de su tamaño, curva de crecimiento, edad,
ritmo de vida, condiciones ambientales, etc. Tampoco los consejos de un amigo o
vecino que, orgulloso de sus conocimientos sobre el mundo canino, decide mandar
en la alimentación de tu mascota, son de fiar.
Excesos tempranos,
obesidad segura
Un cachorro regordete y de barriga caída será un adulto gordinflón con problemas
de salud. La sobrealimentación temprana conduce a la obesidad en la edad adulta
y de por vida, con los consiguientes problemas cardiovasculares,
musculoesqueléticos, dermatológicos… Cuanta más emergía reciba de pequeño, mayor
número de células adiposas fabricará, y éstas no desapareceran nunca.
Además, los excesos le convertirán en un perro aspiradora que engulle todo lo
que encuentra a su paso, roba de los cubos de basura, mendiga de la mesa
familiar y manifiesta otros comportamientos antisociales.
Mejor que coma
poquito y a menudo
Para facilitar sus digestiones y fomentar una correcta conducta alimenticia, lo
ideal es repartir su ración en varias tomas (de 3 a 5 veces al día) e ir
disminuyéndolas progresivamente hasta que finalice su crecimiento. Con una
alimentación a libre disposición – la comida está permanentemente en su tarro –
hay más posibilidades de que sufra malformaciones óseas, sobre todo en razas
grandes. Además, al distribuir su ración en varias tomas se evitan los estados
de ansiedad a la hora de comer y se establecen unas directrices alimenticias.
Pongamos las cosas
en su sitio
A ningún perro le gusta hacer las necesidades cerca del lugar donde come, y
menos aún dormir, comer y orinar en el mismo sitio… El deber de un dueño
responsable es habituar al cachorro a un sitio distinto para cada función: de
esta forma, no sólo mantenemos la higiene y salubridad del entorno, sino que,
además, le impartimos unos hábitos alimentarios correctos. Conviene asegurarse
de que no puede volcar el tarro y que éste está situado en un lugar apartado y
tranquilo… Mostrarle y manosearle mientras come puede provocarle estados de
ansiedad y perjudicar su digestión.
Fuente:
www.animalessinhogar.com
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