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Plantas: Todo Un Desafío o CO2.
Por Washington Alaniz
yiyoalaniz@hotmail.com
Fotos por Sebastián Barilari
sebasrod@internet.com.uy
He leído con avidez y atención un muy interesante
artículo "Las Cryptocorynes de la muestra del Zoo", escrito por la Sra. Rosario
Arijón. Importante fuente de consulta para otros acuaristas son, sin duda, las
experiencias y enseñanzas que nos dejan los acuaristas experientes y estudiosos.
Su frase: hace tiempo que no uso sistema de filtrado" inmediatamente llamó
poderosamente mi atención, he pensado mucho en eso, por lo cual llevé a cabo un
pequeño trabajo de investigación, y traté de conseguir material para estudiar
con algo más de profundidad estos aspectos.
El ideal de lograr un ecosistema autodependiente en
acuarismo, seguramente reposa en el país del "nunca jamás", pues constantemente,
deberemos intervenir, se trate de un acuario de 50 litros, o uno de 5000, no
importa cual sea el tamaño del recipiente. Cualquier cosa que hagamos cuando
intervenimos, en un sentido u otro, puede producir grandes cambios, para bien o
para mal. Ese pequeño ecosistema, puede funcionar perfectamente un día, o diez
años, pero debemos estar siempre atentos, pues en cualquier momento puede surgir
una "hecatombe", porque el equilibrio del sistema es extremadamente frágil

Echinodorus uruguayensis

Elodea
Tal vez el lugar más común, en el que alguna vez nos
encontramos todos los acuaristas, sea el problema del buen desarrollo, el
colorido, el follaje, etc. de las plantas del acuario. Muchas veces conseguimos
una planta, la llevamos a la pecera y tratamos de que se adapte, sin tener en
cuenta si su necesidad de luz se adecua a la iluminación de nuestra pecera, o la
temperatura, o los nutrientes, etc. Sin embargo, creo que uno de los detalles
fundamentales que muchas veces pasamos por alto la mayoría de los amantes de
este bello hobby, es la poca importancia que solemos dar a la concentración de
dióxido de carbono (CO2), en el agua de nuestra pecera, sumado a un excesivo
esfuerzo por filtrar, airear, oxigenar nuestros depósitos

Cabomba
La gran mayoría de peces de acuario están habituados
por naturaleza a concentraciones bajas de oxígeno, exceptuando aquellas especies
que viven en aguas rápidas. Por lo general, un acuario no superpoblado y con
buena vegetación, en equilibrio biológico, está muy bien con una concentración
de oxígeno de 5 mg/l. En un acuario con contaminación orgánica, deberíamos
aspirar a una concentración de O2 de unos 8 mg / l . Una buena vegetación
proporciona el O2 suficiente para nuestros peces, y por otra parte, el consumo
de oxígeno por parte de las bacterias es mínimo. El tema importante en este
sentido, para una correcta oxigenación de nuestras bacterias aeróbicas que se
encargarán del ciclo del nitrógeno - (nitrosomas, nitrobacterias) - no tiene que
ver con la cantidad de oxígeno, sino con hacerlo llegar a todos los rincones -
principalmente en el suelo y sub suelo - donde no queremos se desarrollen las
peligrosas bacterias anaerobias, productoras de metano. (Este detalle no me
permite, por el momento despojarme del filtro biológico, pero lo estoy
estudiando más a fondo).

Hygrophila Polysperma - Plantas de Sebastián
Barilari
Sin embargo, es un hecho, que un excesivo filtrado y
aireación de las peceras con vegetación es contraproducente, y un error bastante
grave, en el que casi siempre incurrimos la mayoría de los acuaristas. Todos
sabemos, desde la enseñanza primaria, que las plantas consumen CO2 durante el
día, brindando a cambio, O2. No obstante, frecuentemente olvidamos que el CO2,
es un PRINCIPAL nutriente de las plantas. Un 47% de las plantas se compone de
carbono (C), que éstas extraen del CO2, y, además, la concentración de CO2,
influye en el PH del agua. Hay una estrecha relación entre el contenido de CO2
en el agua, y el PH. En Europa, los acuaristas introducen en el agua CO2,
mediante aparatos que aquí por lo general no se consiguen, pero además son muy
caros para nuestro medio. Si alguien se decidiera a importarlos, seguramente la
mayoría de los acuaristas no estaríamos dispuestos a invertir tanto. Al
introducir CO2 en el agua, directamente se está proporcionando alimento vital
para las plantas, pero además, se produce una reacción que forma derivados, como
hidrógeno carbonato (bicarbonato, HCO3), y carbonato. Estos derivados
constituyen la dureza de carbonatos, que impide las oscilaciones bruscas del PH.
Nuestros aparatos aireadores, con millones de grandes burbujas saliendo con
potencia, a veces golpeando el agua, creando fuertes corrientes, nuestros
filtros accionados por aire, esquineros, o de mochila, internos o externos, o de
aspersión, casi todos nuestros aparatos se la pasan en todo momento, siempre,
destruyendo, eliminando, evaporando, sacando del agua, el tan preciado CO2.
Al eliminar el CO2 de nuestras peceras, estamos
haciendo exactamente lo contrario a lo que hacen nuestros colegas de Europa.
Ellos agregan CO2 a las peceras por medios artificiales, y nosotros, en forma
artificial, lo retiramos. Seguramente estaremos todos de acuerdo en que nuestras
intervenciones en un sistema cerrado, aunque sean sutiles, tendrán
consecuencias. Seguramente, intervenciones opuestas, deberán tener resultados
opuestos, o por lo menos, muy diferentes. Las plantas, para crecer bien,
necesitan entre un mínimo de 10 mg / l , y unos 40 mg / l , de CO2, en función
de la especie, y de otro temita que constituye todo un problema en sí mismo: la
iluminación.

Cryptocorynes,Hygrophila polysperma,
Elodeas,Ceratopteris thalictroides
Acuario de Sebastián Barilari
Estas observaciones nos permiten apreciar que un
acuario necesita tener entre 1.5 y 7 veces más concentración de CO2, que de O2.
Debemos asegurarnos de tener entre 5 y 8 mg / l de O2 en nuestras peceras,
porque ello es absolutamente VITAL, y que este O2 llegue a todos los rincones,
pero también deberíamos estar atentos y hacer esfuerzos para no destruir, o
retirar de nuestros acuarios, el importante CO2. Otro de los problemas de la
excesiva filtración y aireación, con el consiguiente aumento de la oxigenación,
lo constituye la sistemática destrucción del hierro. La excesiva oxigenación
oxida (por supuesto), flocula, destruye el hierro, otro principal nutriente de
las plantas. En ausencia de hierro (Fe), las plantas no pueden cumplir
adecuadamente el proceso de la fotosíntesis, pues el hierro funciona como
catalizador de la clorofila. A falta de hierro, las plantas pierden color y
vitalidad, dejan de sintetizar hidratos de carbono, y mueren. Pero, antes de
morir las plantas por falta de hierro, se lleva a cabo otro interesante proceso
en nuestras peceras, y que puede afectar fuertemente directamente a nuestros
peces. Solemos "quitar" el CO2 de nuestras peceras, con fuertes aireaciones y
filtrados, pero las plantas necesitan ese gas disuelto en el agua para
alimentarse. Se produce un proceso llamado "DESCALCIFICACIÓN BIOGÉNICA",
mediante el cual, las plantas toman los elementos que necesitan directamente de
la dureza de carbonatos (KH), extrayendo el CO2 del hidrógeno carbonato
(bicarbonato). Así, se forman hidróxido de calcio y carbonato cálcico. El
hidróxido de calcio es sumamente alcalino, y puede elevar el PH del agua, hasta
niveles mortales para los peces, y el carbonato cálcico cubre las plantas con
una capa blanca que las va asfixiando. Luego, el carbonato cálcico se precipita,
y se produce un gran descenso en los valores de las durezas total y de
carbonatos. Este descenso en la dureza del agua suele ser muy perjudicial,
puesto que como vimos está acompañado por un gran aumento en los valores del PH.
La descalcificación biogénica es un proceso
energético-dependiente, o sea que depende mucho de la iluminación. Es decir, no
se lleva a cabo a falta de luz o con muy poca luz, pero si no tenemos luz
suficiente, no se produce la fotosíntesis, y las plantas mueren. Todo un
problema planteado. Queremos tener variada y frondosa vegetación, necesitamos
para ello una correcta iluminación, debemos darle a nuestros peces O2, y
asimismo oxigenar cada rincón de las peceras. Debemos dar a nuestras plantas Fe
y CO2, y otros nutrientes, mantener el PH, y la dureza adecuada para cada
especie. A veces pareciera que algunos de los items fueran contradictorios, pero
no es así. Sucede simplemente que tenemos pequeños márgenes de maniobra, y
debemos ser moderados en todas nuestras intervenciones. Debemos poner en
nuestras peceras muchas plantas y pocos peces, debemos alimentar con moderación,
debemos filtrar y airear moderadamente. Iluminar con moderación.
Que los acuaristas expertos logren deshacerse por
completo de los sistemas de filtrado, logra toda mi admiración, y despierta más
que nunca mi conciencia de saber que no es mi caso, puesto que estoy muy, muy
lejos de ser un experto. He leído mucho acerca de las bacterias anaeróbicas, y
entro casi que en pánico sólo con pensar que debajo de mi canto rodado,
lentamente todo comienza a entrar en putrefacción, y que se me viene
inexorablemente un fuerte aumento en los niveles de nitritos, amonio, nitratos,
metanos,y yo que sé
Conservo mis filtros biológicos funcionando a un
mínimo, con pocas burbujas, no creando corrientes, no permito que el agua caiga
o golpee, voy sustituyendo los filtros esquineros, accionados por aire por
filtros de mochila, con motorcitos. Trato de no eliminar de mis peceras el CO2,
y por ahora voy consiguiendo buenos resultados. Tengo hermosas cabombas, elodeas,
vallisnerias, helecho de Java, una especie de pinito, que creo se llama
ceratophyllum, lentejas de agua
El PH se mantiene estable, el nivel de nitritos y
otros tóxicos es muy bajo, lo que me confirma no es necesaria una mayor
aireación. Cambio un 10% del agua de mis peceras cada 10 días, aproximadamente,
y cuando lo hago, trato de que sea agua del fondo, con un pequeño sifoneo. Un
par de veces al mes agrego al agua un suplemento de hierro. Utilizo para
iluminación, aparatos de lambriz fabricados por mi, dentro de los cuales coloco
bombitas de bajo consumo cálidas, de 15, 20, o 30 W, en cantidad variable
dependiendo del tamaño de la pecera. Tengo la tendencia a iluminar lo menos
posible. Solamente para que se produzca la fotosíntesis. Me apena tener poca
variedad de plantas, pero en todos lados venden lo mismo: elodeas, cabombas,
vallisnerias
El próximo paso que pienso dar, ya metido de lleno
en esto del acuarismo, será el tratar de conocer a la Sra. Arijón, para tratar
de hacerme con una de sus famosas cryptocorynes, y con un poco de suerte tal vez
hasta me la termine regalando, quien sabe
NOTA: Washington, una exposición tan franca de sus
planes para hacerse con alguna de mis cryptocorynes, le ha asegurado el
obsequio.
Fuente:
Uruguay en el Acuarista
http://www.bouzada.d2g.com