003.
Cría Intensiva en Rotaciones
Agrícolas Ganaderas.
Ariel Monje, Ignacio Galli , Sebastián Vittone y José P. De
Battista
Área de Investigación en Producción Animal EEA C del Uruguay
paconcep@correo.inta.gov.ar
Las estrategias desarrolladas para vencer las limitaciones en
la eficiencia de los sistemas de cría se enfrentan con dos problemas
estructurales básicos que definen la actividad: En las regiones extrapampeanas
la cría convencional, fundamentalmente bajo condiciones de pastizal natural , se
desarrolla con manifestaciones de invernada ( categorías exigentes en cantidad y
calidad de nutrientes ) y en la región pampeana la cría convive
desfavorablemente con las actividades de invernada y agricultura.
Para el primero de los casos, la tecnología del destete
precoz fue la primera expresión viable de la intensificación que, en algunos
casos, redefinió profundamente la actividad. La imposibilidad de mejorar
cuanti-cualitativamente la oferta de nutrientes obligó a desarrollar una
estrategia basada en la reducción de los requerimientos de los vientres,
especializando a las vacas en la gestación de terneros y reduciendo a la mínima
expresión posible el otro rol: la alimentación vía lactancia. En el momento de
lanzar esa nueva tecnología la mínima expresión posible de la alimentación del
ternero fue reducir la lactancia a los 60 días, que representa eliminar el 70 %
de los requerimientos de la lactancia y casi el 30 % del incremento de los
requerimientos derivados de esa actividad. Para la restante problemática en la
región pampeana también el INTA ha realizado considerables avances en los
procesos de intensificación complementando una cría eficiente con la
agricultura.
En la actualidad el espectacular avance de la agricultura
cambió el escenario, no solo en zonas de aptitud para la invernada, sino también
en donde tradicionalmente están asentados los esquemas de producción de
terneros. Este es el caso de Entre Ríos y el propósito de trabajos iniciados en
la EEA INTA C. del Uruguay es analizar el impacto de reducciones máximas de la
lactancia y el aprovechamiento intensivo de pasturas implantadas en su ciclo de
mayor producción en rotaciones agrícolas-cría vacuna.
La expansión agrícola y su impacto sobre los sistemas
ganaderos es una problemática que tiene alcance nacional. Solamente para tener
una idea de la magnitud del problema basta señalar que casi el 40 % de los
vientres del país están en la denominada zona mixta de la región pampeana. Esta
situación no es exclusiva de esa región, repitiéndose en áreas que hoy se la
puede llamar “submarginales “, como por ejemplo en Entre Ríos, donde la
impactante expansión de la agricultura de la mano de la soja es acompañada de
una importante presencia de vacas en las chacras. Sin embargo, se deben señalar
diferencias importantes con la zona núcleo, privilegiada con suelos de gran
aptitud y con un clima que difícilmente llega a situaciones extremas que puedan
comprometer a la totalidad de la cosecha o producir mermas importantes.
La tecnología agrícola de reciente adopción, ha contribuido
a acentuar aún más esa situación de privilegio, pero además ha permitido el
avance de la agricultura a áreas que no tienen ni la misma calidad de suelos ni
la misma confiabilidad climática. Pese a esas limitaciones la realidad nos
muestra que dicho avance hacia ecosistemas frágiles ha sido espectacular y el
desafío de las propuestas de intensificación ganadera deben necesariamente tener
en cuenta la sustentabilidad biológica y económica en esas condiciones.
Los modelos de intensificación recientemente propuestos y ya
utilizados a nivel comercial en la zona núcleo no son totalmente aplicables a
las áreas agrícolas ecológicamente submarginales, donde el deterioro de los
agroecosistemas es mayor y la respuesta biológica adolece de mayores riesgos y
es cuantitativamente menor. De acuerdo a este concepto, las líneas de
investigación en marcha apuntan a capitalizar las experiencias de la zona núcleo
de la región pampeana pero haciendo especial hincapié en la estabilidad de los
sistemas y en la eficiencia de utilización de los recursos.
Existen antecedentes sobre las ventajas de provocar cambios
en el capital de explotación de las empresas de cría como medio efectivo para
estabilizar el sistema sin deteriorar el medio ni la productividad, incluso en
años con severas restricciones en el aporte de forraje. Una de las controversias
suscitadas en la inclusión de vacas en los sistemas mixtos agrícola-ganaderos es
que, desde el punto de vista exclusivamente técnico, la rotación debería
orientarse a la invernada por la mayor eficiencia de conversión de energía a
pasto, por lo que la falencia mayor de los sistemas con vacas de cría consiste
en utilizar una máquina que cosecha energía y la convierte en energía de
producto con una eficiencia del 4 % (conversión de forraje en vaca, de vaca en
leche y de leche a ternero), suponiendo que se alcanzara el casi imposible 100%
de terneros logrados.
A pesar de esto la realidad nos muestra que las vacas son la
categoría que más resiste al desplazamiento impulsado por la expansión agrícola.
Para que esto ocurra existen otras razones, fundamentalmente de índole
financiero, donde el agricultor orienta la totalidad de su capital fijo y
circulante, e incluso se endeuda, para dar continuidad al proceso agrícola. Por
algo casi la mitad de los vientres vacunos del país están localizados en áreas
agrícolas, que históricamente ha generado los ciclos de retención o
liquidación. Por otra parte cuando las vacas pasan a ser una herramienta
financiera, la producción de terneros y los atributos de calidad de los mismos,
especialmente los de conveniencia para el comprador tienen un rol secundario.
Resulta entonces necesario aportar a los sistemas existentes (campos con vacas)
esquemas dirigidos a incrementar la eficiencia y a mejorar la calidad de los
productos obtenidos.
Si el objetivo es maximizar la eficiencia de utilización de
los recursos uno de los caminos es pasar de una vaca que termina su ciclo
productivo con un ternero de destete de 170 kilogramos a una vaca que termina su
ciclo con un período mínimo de lactancia. En condiciones de lactancia mínima,
la eficiencia de conversión de pasto en vaca y de vaca en feto es
aproximadamente del 11%. Asimismo, y teniendo en cuenta la importancia de la
venta de la vaca de refugo en estos esquemas, se deberá evaluar la conveniencia
de la vida útil de las vacas. En la actualidad, la venta de refugos por edad
como categoría vacas gordas, resulta en un producto de calidad inferior al
novillo y está dirigida a un segmento del mercado en donde la carne vacuna es un
alimento básico. El conocimiento de la edad objetivo tope de faena que
garantice la calidad dada por la seguridad de abastecimiento en especial terneza
y color de la grasa, definirá no solo las categorías de vacas en el sistema sino
también la reposición anual de vaquillonas.
En el INTA C. del Uruguay se lleva cabo un módulo
experimental que capitaliza la reciente información generada en los sistemas
intensivos propuestos para la región pampeana, la experiencia reunida en la
última sequía donde cantidades importantes de terneros fueron destetados a los
30 días de edad, los actuales protocolos de inseminación que favorecen la
adopción de la práctica y la factibilidad de producir carne de calidad a partir
del refugo de vacas. Las principales características técnicas son:
Aprovechamiento intensivo de praderas implantadas en su época
de mayor producción (Setiembre-Enero)
Utilización de pastizal natural reservado y de rastrojos de
cosecha de grano grueso (Febrero-Agosto).
Destete a los 30 días a la totalidad de las vacas
disminuyendo drásticamente los requerimientos nutricionales de la lactancia
maximizando la carga animal.
Época de parición en primavera sobre pasturas y servicio con
protocolo de inseminación artificial a fecha fija y repaso limitado con toros
(Total 45 días de servicio).
Máxima tasa de reposición compatible con producción de carne
de calidad de las vacas descartadas del sistema anualmente.
Alternativas de producción con terneros destetados a los 30
días.
Los primeros resultados obtenidos muestran el impacto sobre
los vientres de la interacción entre la drástica reducción de los requerimientos
por el destete y la oferta de nutrientes provistas por las pasturas. El rodeo
experimental está compuesto solo por tres categorías de vientres: vacas con
primer, segundo y tercer ternero al pié, planificándose un consumo de 6 kg
MS/día por vientre en todo el período de utilización de la pastura, resultando
en una carga de 4 vacas por hectárea. (pradera base alfalfa con una producción
anual de 7.000 kg MS/ ha).
Los resultados obtenidos en el primer año de puesta en marcha
del módulo muestran el doble impacto de la reducción de los requerimientos por
el destete y la oferta de nutrientes provistas por las pasturas. El rodeo
experimental esta compuesto únicamente por tres categorías de vientres: vacas
con primer, segundo y tercer ternero al pié, planificándose un consumo de solo 6
kg de MS/día por vaca en todo el período de utilización de la pastura. La
pradera, base alfalfa tuvo una producción modal para la zona de 7.000 kg de MS/
anual, por lo que la carga resultante fue de 4 vacas/ha. ( Cuadro 1 ).
Cuadro 1. Comportamiento de vacas según categorías
Categorías Ganancia de peso Incremento CC 1 Preñez 2
( kg/día )
( Unidades ) (%)
Con 1º Ternero 0.677 +0.161 1.9 +0.6 100
Con 2º Ternero 0.420 +0.204 1.5 +0.8 83
Con 3º Ternero 0.497
+0.225 1.9 +0.8 85
1. Entre fechas de ingreso y salida del rodeo sobre pasturas-
2.- Determinada por ecografía.
La reducción de los requerimientos permitió duplicar la carga
convencional y además las vacas tuvieron un buen ritmo de ganancia de peso en el
período. Esta respuesta, se reflejó en los índices de preñez a pesar del corto
período de servicio programado. Llamó la atención la excelente performance
reproductiva en las vacas con primer ternero al pié, categoría que normalmente
presenta bajos índices de preñez en el segundo entore. Por otra parte, y
pensando en la categoría vaca consumo los tres grupos finalizaron el período
bajo pasturas con elevadas condiciones corporales ( 5.1 + 0.8; 5.6 +0.8 y 5.8
+0.6 ), considerándose a todas como gordas.
Fuente: Hoja Informativa Electrónica
EEA INTA Concepción del Uruguay Lunes 2 de Agosto de 2004 - Año
IV - Nº 114
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