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Algunas Consideraciones Básicas Sobre Manejo
Nutricional de los Vientres en Cría Bovina.
Ing. Agr. Antonio E. Sciotti.
2002. INTA, Unidad Integrada
Balcarce
En los rodeos de cría bovina de la provincia de
Buenos Aires donde se aplican pautas básicas de manejo como servicio
estacionado y restringido al período de mayor oferta forrajera (primavera
climática), diagnóstico de preñez por palpación rectal realizado por un
profesional, en lo posible dentro de los sesenta días de retirados los toros
del servicio, se hace también necesario proceder al destete de los terneros en
forma anticipada.
Esto significa desde un punto de vista práctico
separar los terneros de sus madres definitivamente y en forma artificial,
cuando tienen entre ciento sesenta y ciento ochenta días de vida y un promedio
de peso de aproximadamente ciento setenta kilogramos.
Esta operación coincide con el otoño climático
(mediados del mes de marzo) lo cual permite que las vacas, sin el flujo de
energía que demanda la producción de leche, puedan recuperar peso y alcanzar
un estado corporal adecuado antes de comenzar el invierno, que es la estación
que marca el piso de la producción de forraje de las pasturas en todo el ciclo
productivo.
De esta forma habiendo acumulado reservas
corporales anticipadamente en los vientres, es posible que puedan enfrentar en
mejor condición el período invernal y dada la dinámica del sistema de cría
bovina garantizar de alguna manera la posibilidad de lograr altos índices de
procreo en el próximo servicio.
El diagnóstico de gestación en rodeos ordenados es
una herramienta que permite realizar una radiografía del manejo propuesto,
siempre y cuando las condiciones ambientales y/o sanitarias no hayan producido
anormalidades. Esto es así porque el objetivo del mismo debe apuntar no sólo a
determinar cantidad de vacas y vaquillonas preñadas en el sistema, sino que se
debe conocer con la mayor precisión posible la distribución de esa preñez
(tiempo de gestación), para poder adecuar el forraje al tiempo de la demanda.
Este momento del destete sirve también para
realizar algunos ajustes en cuanto a las categorías del rodeo de cría, cuya
primera cuestión importante pasa por resolver la situación de las vacas vacías
al tacto. Como regla general y cuando los porcentajes de vacas detectadas
vacías se encuentran dentro de "límites aceptables" se debiera optar por la
venta inmediata si están con buen grado de gordura, de no ser así es mejor que
permanezcan en el campo hasta lograr el estado óptimo de engrasamiento y por
ende el mejor precio posible.
Todas aquellas vacas que por desgaste dentario no
recibieron servicio, debieran separarse del rodeo y proceder a su eliminación
en forma rápida, esto es antes de entrar al próximo invierno. Debieran seguir
el mismo camino aquellos animales que presentan síntomas visibles de
enfermedad o aquellos que resulten ser sospechosos o portadores de enfermedad
o no hayan destetado ningún ternero.
Una vez realizado el descarte de todos los
animales que no resulten aptos para producir, se debe diagramar la estrategia
de alimentación de aquellos que permanecen en el sistema, intentando adecuar
la oferta de forraje a los requerimientos de las distintas categorías que
componen el rodeo. La categoría más sensible en cuanto a requerimientos
nutricionales en este momento va a ser la de las vaquillonas de primer
servicio, debido a que además de gestar también están completando su
crecimiento.
Es por esta razón que a este grupo de animales se
le debe asignar los potreros de mejor calidad forrajera disponible, no
solamente hasta el parto, sino que deben continuar su alimentación hasta su
segundo servicio, momento en el cual se define el éxito o fracaso del manejo
propuesto a esta categoría.
Otra categoría que debe ser tenida en cuenta es la
de vacas de segundo servicio, ya que si bien se encuentran con preñez
detectada son animales que todavía no alcanzaron su peso adulto y por lo tanto
no tendrían que sufrir cambios importantes de peso durante la gestación y sí
llegar al parto en las mejores condiciones corporales. Respecto al resto de
las categorías (rodeo adulto o general) dado que los requerimientos
nutricionales todavía no son importantes, es posible realizar un manejo
diferencial dependiendo fundamentalmente del estado corporal a este momento.
Se supone que si hubo buenos índices de preñez el estado del rodeo será un
fiel reflejo de ello, en consecuencia se puede diagramar una estrategia de
alimentación que contemple estos bajos requerimientos de principios de
gestación.
Es posible en ciertas condiciones hasta pensar en
una restricción del consumo voluntario, regulando de alguna manera la cantidad
y calidad del forraje ofrecido, por ejemplo mediante la utilización de heno,
proveniente de la transferencia de excedentes de primavera y de esta forma
permitir que el crecimiento de las pasturas en otoño quede en pie, para
satisfacer las necesidades del principio de parición.
Esta alimentación controlada puede realizarse en
un potrero de poco o escaso valor forrajero (campo natural, pasturas
degradadas, rastrojos de cosecha gruesa especialmente maíz, campo de sierra o
de monte, etc.) para lo cual es necesario colocar allí las vacas e implementar
alguna técnica de manejo del pastoreo rotativo o en franjas mediante el uso de
alambrado electrificado.
De esta manera los animales dispondrán según la
frecuencia de los cambios de parcelas propuesto, de una disponibilidad inicial
de forraje y una calidad que se mantendrá en el tiempo o a lo sumo caerá
levemente.
Por supuesto que es también necesario ir
observando el estado corporal de los animales sometidos a este manejo, para
poder detectar aquellos que no se adapten a este sistema e ir retirándolos a
un recurso forrajero de mayor valor nutricional con el objetivo de lograr una
rápida recuperación de estado. Si no se toman estas precauciones es preferible
no poner en práctica este manejo debido a que lo que pretende ser una
alternativa de manejo racional, puede terminar en un problema de pérdidas
importantes. Se debe destacar que para poner en práctica el manejo de
restricción nutricional otoño – invernal de la vaca de cría deben cumplirse
algunas pautas consideradas de fundamental importancia:
-
Realizarlo sólo a vacas que tengan un buen peso
y estado corporal
-
Tener algún control sobre los cambios de peso o
estado corporal (pesadas, observación visual, perímetro torácico, etc.)
-
Retirar del sistema aquellos animales que
presenten importantes pérdidas de peso o estado corporal, para permitir su
recuperación.
-
En el último tercio de la gestación comenzar a
mejorar el nivel de la alimentación, debido a que los requerimientos de la
gestación pasan a ser mayores.
Las vacas una vez paridas deben tener libre acceso
en cantidad y calidad de forraje, de modo tal que permita satisfacer los
requerimientos de producción láctea y recuperación del estado corporal.
La Reserva 6 de la Unidad Integrada Balcarce
realiza este manejo como práctica y a modo de ilustración, se presentan en el
siguiente gráfico las variaciones de peso de las vacas del rodeo en cuatro
momentos del ciclo productivo, considerados los de mayor importancia del
sistema: peso promedio al destete, al parto, al comienzo y fin del servicio.
Como puede observarse, el comienzo del período de
restricción coincide con el destete, momento en el cual las vacas tienen bajos
requerimientos al suprimir la lactancia. Partiendo de animales en buen estado
corporal (3 ó 4 en la escala de 1 a 5) es aceptable manejar una pérdida de
peso de alrededor de 40 ó 50 kilogramos desde el destete al parto (pérdida de
peso de 300 gramos por día).
Luego, si se ha hecho una adecuada presupuestación
forrajera, también es posible una recuperación de peso de 300 gramos por día
desde ese momento hasta el comienzo del servicio. Durante este período las
vacas siguen ganando peso (400 gramos por día) hasta llegar al final del
mismo, donde prácticamente vuelven al estado corporal del ciclo anterior.
Aplicar este manejo tiene algunas implicancias
sobre otros parámetros productivos del rodeo, siendo uno de ellos el cambio de
peso al nacer de los terneros. En el cuadro 1 se presentan los pesos al nacer,
al destete y el aumento de peso vivo (ADPV) de terneros provenientes de vacas
que tuvieron restricción alimenticia posdestete (Reserva 6) y de otros
sistemas que no lo utilizan como práctica.
Cuadro 1: Pesos de terneros al nacer y su relación
con la nutrición de sus madres durante la gestación

Los pesos de los terneros al nacer en Reserva 6
son sensiblemente menores respecto de Reserva 7 y un establecimiento
particular como producto de la restricción alimenticia de sus madres durante
el principio de la gestación. Pero ello no obsta para que esos terneros
durante la lactancia tengan una performance superior y lleguen con mejor peso
al destete que los de los otros dos grupos (177 vs.155 kilogramos).
Un parámetro que no es afectado por el manejo de
restricción de la vaca es el reproductivo a nivel general del rodeo. En el
cuadro 2 se presentan los datos sobre pesos promedios de las vacas en
diferentes momentos del ciclo productivo del período 1970 a 1994 y su relación
con la fertilidad del rodeo.
Cuadro 2: Peso Promedio de las vacas y su relación
con la fertilidad

Se observa que las pérdidas de peso de las vacas
en promedio, son de una magnitud del 11% tomando como referencia su peso al
destete, pero de ningún modo esta pérdida de peso reduce los porcentajes de
preñez obtenidos, alcanzando un promedio del 93%.
Tampoco se observa influencia de esta práctica
sobre la distribución de parición de los vientres, tal como se presenta en el
cuadro 3. Allí se muestra la distribución porcentual de la parición de vacas
que han tenido restricción alimenticia durante el período otoño – invernal,
con un servicio de sesenta días y durante un período de nueve años.
Cuadro 3: Distribución porcentual de la parición
con servicio de sesenta días en noviembre y diciembre

Asumiendo que con un período de servicio de
sesenta días las vacas tienen en promedio tres celos fértiles, la distribución
de la parición también se va a dar en ese mismo tiempo. Como se observa el
promedio es de 70; 22 y 8% correspondientes a cada uno de los celos o estros,
lo que demuestra un 92% de los terneros nacidos en los primeros cuarenta y dos
días de parto, con las ventajas que ello origina en estos sistemas por el
hecho de tener poca distancia entre la "cabeza" y "cola" de parición.
El objetivo final de este trabajo es presentar una
alternativa de manejo que seguramente no será la óptima ni la que mejor se
adapte a cada sistema en particular, pero al menos debiera ser tenida en
cuenta en sus aspectos básicos.
De este modo se tendrá una herramienta más para
que la toma de decisiones de manejo nutricional de los vientres permita
alcanzar producciones sustentables en el tiempo. Finalmente, el manejo del
rodeo de cría que se acaba de describir tiene el aval de una serie de treinta
años de información, extraída de los archivos de datos de la Unidad de
Demostración y Experimentación Adaptativa de Producción de Vacunos para Carne
Reserva 6 de la Unidad Integrada Balcarce (FCA-UNMDP / EEA- INTA Balcarce).
Fuente: Produccionbovina.com
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