009.
Elección de Materiales para la Correcta
Instalación del Alambrado Eléctrico.
Ing. Agr. Alvaro Frigerio
TERKO - Tecnologías
Agropecuarias
Una vez determinado el tipo de instalación y el
energizador que garantizará un buen funcionamiento, es determinante la buena
elección de los elementos necesarios para la construcción del eléctrico, que
se adecue al tiempo de uso y no se convierta en una permanente fuente de
problemas y constante reposición. Los cercos eléctricos son una herramienta
indispensable para toda la explotación agropecuaria y permiten manejos y
subdivisiones que no podrían hacerse de otra forma, por lo que al ser una
solución económica no se debe exagerar el ahorro, perjudicando el éxito del
sistema.
Tipo de Alambre
De acuerdo con el concepto de que cuanto más
grueso es el conductor, menor será su resistencia eléctrica y mayor su
conductividad, en toda la extensión de las líneas madres o distribuidoras de
corriente debe usarse 17/15. La calidad del alambre debe ser buena ya que por
ser el galvanizado un baño, al saltarse genera focos de óxido en nudos y
puentes, perjudicando la conducción. Para equipos mayores a 4 joules es
imprescindible respetar estas recomendaciones.
En las instalaciones locales o en las parcelas que
se “alimentan” de la línea madre se puede reducir la sección, con alambres
tipo 14/12.
LOS CABLES ELECTROPLASTICOS se utilizan
sólo con carretel, recomendándose los de 6 hebras de acero o más. No se
recomienda utilizar en tramos mayores a 500 mts. por línea porque disminuye
mucho el voltaje. Hay piolines que además poseen hilos de cobre que le dan
mucha mayor conductividad.
LAS CINTAS ELECTROPLASTICAS cumplen
funciones similares a los cables plásticos aportando mucha mayor visibilidad
todavía por su ancho y por el movimiento que les produce el viento. Se usan
para manejo de caballos en instalaciones fijas o temporarias con carretel,
para el control de animales no tradicionales o para animales que están en
período de aprendizaje.
Pastoreo en franjas
Cuando es necesario cambiar las parcelas
diariamente o cada pocos días, se debe recurrir al uso del carretel y las
varillas metálicas o plásticas. Las primeras fueron una herramienta eficaz y
económica durante años hasta la aparición de varillas plásticas.
No recomendamos el uso de varillas de acero con
“rulo” o “cola de chancho” por ser mal aislantes las mangueras y deteriorarse
rápidamente por los efectos del sol o del roce con los cables.
Las varillas plásticas
Al ser livianas, flexibles y permitir varias
alturas del cable, han desplazado a las de acero en los pastoreos rotativos.
Aisladores esquineros o terminales
Son estos los aislantes que soportan la tensión
del alambre y los estiramientos a los que se someten los eléctricos. En su
elección influye el destino o tiempo de vida previsto para la instalación y
las condiciones climáticas de la zona.
Para ser considerados buenos aislantes deben
garantizar una distancia mínima de 15mm. entre el alambre electrificado y el
que se pretende aislar, de tal manera que de ninguna forma se toquen o haya
una inducción eléctrica entre ambos. Esta premisa es fundamental en la
elección de cualquier aislante a tener en cuenta. No se recomiendan los
aisladores de arranque macizos porque se parten con la tensión.
En la línea madre o en cercados permanentes de
varios hilos, donde la construcción es definitiva y de mayor esfuerzo por
tensión hay que elegir los nuevos aislantes de fibra de vidrio y nylon de
larga vida. Los alambrados internos y las subdivisiones de parcelas, permiten
el uso de esquineros plásticos, recomendando que la elección sea en base a su
diseño y calidad y no exclusivamente a su costo. Un aislador es barato por
poca y mala calidad de material plástico lo que hará que no soporte el
esfuerzo al que será sometido y “saltará” al poco tiempo, obligando a un
permanente control y gasto por reposición.
Aisladores para piques
A diferencia de los esquineros, los aisladores
para piques, no trabajan con tanto esfuerzo y solo deben garantizar que el
alambre corra libremente, para poder bajar o subir los alambres para el paso
de hacienda o vehículos. También se recomienda elegir aisladores fuertes, de
materiales plásticos aditivados contra UV, para evitar recambios frecuentes.
Se recomiendan el color negro, tipo “W”.
Aisladores para varillas o postes de acero
Al recorrer una instalación a la búsqueda de
fallas, la primera pregunta es si hay varillas de acero y cómo están
instaladas. Es tan grande el riesgo al no asegurar una buena aislación cuando
se trabaja con estos materiales, que hay que prestar especial atención a los
15mm. y a la calidad de plástico que lo compone. Cuando por economía se
resuelve el empleo de varillas o postes metálicos, el gasto debe aplicarse a
un buen aislante, cuyo diseño asegure que no se salga el alambre y toque el
metal.
Manijas aislantes
Hay oportunidades en la instalación que es
necesario el empleo de manijas aisladas para poder mantener electrificado el
paso, permitiendo abrir o cerrar sin interrumpir el circuito. El diseño tiene
que asegurar que no tengan corriente aún en los días de humedad. El resorte o
espiral que facilita su apertura no debe ser sometido a grandes tensiones,
sino que todo el alambre del paso debe estar flojo para poder abrir fácilmente
y darles mayor vida útil a las manijas. Las cintas electroplásticas también
son usadas para acoplar a las manijas y darle más visibilidad al paso.
Cable subterraneo
Han sido diseñados específicamente para este
trabajo. Se componen de un alambre de acero doblemente aislado que se utiliza
para el paso de puertas, cruce de calles o cada vez que sea necesario hacer
pasos bajo tierra. A pesar de su excelente aislación, deben ser protegidos
además por mangueras o caños plásticos que garanticen seguridad de conducción
sin pérdidas. También pueden ser utilizadas para llevar el VIVO desde el
electrificador hasta el alambre en cortas distancias. Ha salido al mercado
últimamente cable subterráneo de alta conductividad (2,5mm.) especial para
electrificadores mayores a 4 joules.
Interruptores de línea o llaves de corte
Al crecer el tamaño de las instalaciones, se
vuelve necesario facilitar la conexión o desconexión de sectores, con las
llaves de corte o interruptores, permitiendo hacer cambios de parcela, reparar
los alambres o aisladores, eliminar sectores sin uso y detectar pérdidas, sin
tener que levantar los puentes (siempre vuelven a hacerse en forma
deficiente).
Los interruptores de línea hacen más fácil el
trabajo del personal y garantizan uniones fijas y firmes a lo largo del
tiempo.
Soporte para línea madre
Estos separadores permiten instalar un alambre
electrificado paralelo a un convencional, para protegerlo de la presión que
ejercen los animales al rascarse, como rejuvenecedor de viejos alambres o como
línea conductora de corriente para alimentar otras parcelas.
Derivador de rayos
Mal denominado pararrayos, este accesorio protege
y disminuye considerablemente los riesgos de las tormentas eléctricas, por las
peligrosas descargas que pueden quemar equipos o paneles. Cuando un rayo cae
en un eléctrico, “busca” la forma más fácil y rápida de llegar a la tierra más
cercana. Estos diversificadores lo desvían a tierra entes de alcanzar a
perjudicar el equipo. Protege de los rayos que caen en el alambre eléctrico,
pero no de los rayos que entran a través de la red a 220V.
Detección de fallas
Para aprender a encontrar una pérdida es necesario
conocer cómo se comporta el voltaje de la “patada”, en una instalación de
alambrados eléctricos. Este es el único parámetro medible que nos indicará
cómo está funcionando el sistema, su conocimiento tanto del productor, como
del personal que lo maneja, estimulará un buen mantenimiento de la
instalación.
Podemos decir que en una correcta o ideal
instalación el voltaje es uniforme o igual en todas partes, lo que indica que
cualquier cortocircuito o pérdida produce una caída del voltaje en todo el
sistema. Esto significa que la lectura en los bornes del energizador es,
salvo pequeñas variaciones, igual que en cualquier
otro lugar del circuito, lo que facilita y permite una rápida detección de las
pérdidas que afectan al voltaje.
Es en este punto donde una correcta sectorización
cobra vital importancia ya que todo el método de búsqueda se basa en
mediciones por eliminación de sectores. Al comprobar con el voltímetro
digital en los bornes del energizador, que la “patada” es baja o insuficiente,
es necesario salir al campo a encontrar el problema que ocasiona la pérdida.
Al llegar a la división de alambres más cercana al equipo se hace la primera
prueba de eliminación en donde probablemente ya detectemos a cual sector
pertenece el problema. A partir de allí y basándonos en la misma metodología
iremos eliminando sectores para rápidamente solucionar el “corto” que nos
afectaba. Queda claro entonces que si el voltaje sube notablemente el
eliminar un sector, la falla se encuentra en el sector eliminado.
En una buena instalación y con el energizador bien
dimensionado puede ocurrir, que al final de la línea haya una subida de
voltaje.
Una caída del mismo a medida que nos alejamos del
equipo, puede indicar acumulación de pérdidas, malas conexiones o radio de
acción o alcance del equipo superados. El no detectar ningún defecto notorio
en la instalación cuando hay bajo voltaje puede ser indicativo de la
resistencia producida por la cantidad de alambre electrificado, por
condiciones de mala humedad en el suelo o acumulación de pequeñas pérdidas en
la línea.
Como durante el día se podrán observar diferentes
lecturas, todas las mediciones, como los recorridos para detectar las fallas
deben realizarse en condiciones de humedad normales o sea cuando el rocío
levantó y la lectura es más confiable.
Solamente a medida que nos acercamos a la pérdida
se nota una progresiva y relativa caída del voltaje. Como dato curioso, la
interferencia en la radio de un vehículo se hace más pronunciada también cerca
de la falla, lo que indica que cuanto más interfiere el eléctrico a la radio,
mayor es la cantidad de pérdidas del sistema.
La detección de fallas en sistemas centrales es
imposible sin la ayuda de un voltímetro digital o al menos el de 5 luces.
Cosa que no es tan importante en instalaciones locales de fácil recorrido,
salvo que la subdivisión sea muy intensa.
El voltaje mínimo para control es 3000V. De
todas maneras es bueno recordar que a mayor energía en joules del
electrificador, su poder de control, y el “dolor” de la patada para el ganado,
es mayor que un electrificador pequeño, aún cuando en el alambre los dos
entreguen 3000V.
Fallas más comunes
Para colaborar a comprender el párrafo anterior,
es bueno recordar las fallas más habituales que detectamos en el campo:
-
Mala tierra.
-
Mala conexión del energizador al alambre.
-
Energizador mal dimensionado.
-
Contactos o puentes flojos.
-
Aislantes no aconsejados (mangueritas, goma
negra, madera, huesos, etc.)
-
Cruces con alambres neutros que descargan a
tierra.
-
Aisladores saltados en varillas o postes
metálicos.
-
Varillas “cola de chancho” o con “rulo”.
-
Excesiva vegetación tocando los alambres.
-
Cortocircuitos accidentales (alambres sueltos
colgados, ramas caídas, aisladores esquineros saltados, etc.)
-
Acumulación de óxidos.
Esta es sólo una síntesis de algunas fallas
comunes que provocan importantes caídas de voltaje. Para evitar que se
produzca una excesiva acumulación de pequeñas pérdidas, que derivarían en un
cortocircuito importante, hay que revisar periódicamente la línea haciendo un
mantenimiento preventivo y utilizar materiales de buena calidad.
Un método práctico y duradero para el control de
malezas debajo de los alambres es aplicar herbicidas totales que evitan el
permanente corte y control de los pastos que producen las pérdidas.
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