023.
Ensilajes: ¿Por Qué es Importante el Tamaño de
Picado?.
Ing. Agrónomo Miriam Gallardo
INTA Rafaela
Ing. Agrónomo Rubén Gregoret
Proyecto Regional de
Lechería
INTA Rafaela
[18-jun-05] - Al momento de picar un cultivo para
ensilar nos encontramos con dos desafíos, que en cierto modo parecen
contrastantes: 1) lograr un tamaño de partículas lo suficientemente pequeño
como para no dificultar el correcto compactado del ensilaje y 2) lograr un
tamaño de partículas lo suficientemente grande como para proveer al animal de
fibra efectiva (FDNef), asegurándole una normal masticación y una adecuada
rumia cuando consumo ese forraje.
Introducción.
Al momento de picar un cultivo para ensilar nos
encontramos con dos desafíos, que en cierto modo parecen contrastantes: 1)
lograr un tamaño de partículas lo suficientemente pequeño como para no
dificultar el correcto compactado del ensilaje y 2) lograr un tamaño de
partículas lo suficientemente grande como para proveer al animal de fibra
efectiva (FDNef), asegurándole una normal masticación y una adecuada rumia
cuando consumo ese forraje.
El picado.
El picado del forraje para ensilar ha evolucionado
en los últimos años, del picado grueso ( +10 cm) en la década del 70 al picado
fino (< 10 cm) en la década del 80, pasando más recientemente a lo que se
denomina "doble picado de precisión", con un tamaño teórico de corte de 1 cm.
Cabe aclarar que este tamaño teórico de corte está en relación directa con la
regulación del equipo de picado y no con el tamaño de las partículas
resultantes del proceso.
El tamaño final de picado va a estar afectado
tanto por la regulación de la máquina como por el contenido de humedad de la
planta a ensilar. Además, en materia de regulación del equipo, es importante
diferenciar que el "partido" de los granos en el cutivo de maíz o sorgo se
realiza con el procesador de granos de la máquina ("craker") y no achicando el
tamaño de picado.
El material a ensilar debe tener una distribución
relativa entre los distintos tamaños de partículas, como veremos mas adelante,
que permita por un lado una buena compactación y en consecuencia la
conservación anaeróbica, y por otro que pueda aportar la cantidad de fibra
mecánica (FDNef) necesaria para cubrir los requerimientos del animal.
¿Granos enteros en el silaje?
Para una buena digestión y utilización de los
silajes de maíz o sorgo con altos rindes de granos, éstos deben estar
adecuadamente procesados (partidos, aplastados). En este caso, en la
evaluación con el separador deben componer al menos un 40% del material que
aparece en el bandeja inferior (la que retiene las partículas más pequeñas).
Si el cultivo se ha cosechado en estado óptimo de
humedad los granos, que se encuentran normalmente en estado pastoso, en cierto
modo se "procesan" naturalmente en el momento del picado. Sin embargo, a veces
por razones operativas se pican cultivos pasados, con granos secos, duros a
muy duros. En este caso, para lograr la el mejor aprovechamiento del grano no
hay otra opción que utilizar el "craker", ya que si estos granos no se pican
pasarán indefectiblemente a las fecas, con pérdidas casi totales del almidón
contenido en ellos. Se debe recordar que un silaje con un buen contenido en
granos "procesados" será un alimento de alto contenido energético (+ 2,5 Mcal/kgMS).

El picado de forraje muy seco o muy húmedo.
Además, en los casos de forrajes sobre-maduros y
muy secos la disminución del tamaño del picado que normalmente trae como
consecuencia el uso del "craker", tiene la ventaje de propiciar luego una
buena compactación, evitando el efecto "fuelle" y el ingreso de aire al silo.
Si el forraje está muy pasado, se recomienda
además cosechar el material a una mayor altura, cortando al menos a unos 40 cm
por encima del nivel del suelo. Esta práctica evitará llevar al silo abundante
cantidad de fibra indigerible (alta en lignina), además de sílice y otros
elementos biológicos potencialmente dañinos, como esporas de hongos y ciertas
bacterias (clostridios) que se encuentran en la tierra. Si bien quedará
"materia seca" en el campo, ésta es de muy baja calidad y terminará diluyendo
el contenido energético del silaje.
Por el contrario, si se está por picar forraje muy
húmedo (inmaduro) serán necesarias unas horas previas de pre-oreo pero con
mucho control de su duración para no "pasarse de materia seca. El tamaño de
picado se debería regular de tal manera que la cantidad de partículas
retenidas en la bandeja ciega del separador Penn State sea algo inferior al
recomendado, solamente entre 25 a 30%. Estas medidas evitarán la producción de
efluentes, con la consiguiente pérdida de los nutrientes más digestibles de la
planta.
La fibra.
Uno de los componentes principales de la dieta
para la vaca lechera es la fibra. La importancia de la fibra radica en que es
necesaria para:
a) una adecuada actividad de rumia (a través del
flujo suficiente cantidad de saliva);
b) una apropiada relación de los productos de la
fermentación ruminal (precursores para la síntesis de grasa butirosa)
c) una buena capacidad reguladora de la acidez
ruminal (capacidad "buffer" o tampón).
La fibra de los alimentos representa a la pared
celular de los vegetales y es determinada en laboratorio como el componente
denominado fibra detergente neutro (FDN).
Sólo desde hace algunos pocos años se ha convenido
en diferenciar los requerimientos de fibra en aquellos que, a través de la
fermentación aportan los nutrientes de la pared celular de los que además
tienen una acción mecánica. A esta última es la que denomina fibra efectiva (FDNef).
La FDNef es la fracción de la FDN que influye
sobre la masticación, la rumia (salivación y pH ruminal) y los movimientos del
rumen (ciclo de mezcla), acorde con la salud y producción de los animales.
Estos efectos sobre el ambiente ruminal afectan la calidad composicional de
leche y el estado corporal de las vacas.
Si bien analizar en el laboratorio el total de FDN
de los alimentos es muy útil en la formulación de raciones, este resultado no
permite inferir sobre las características físicas de la fibra relacionadas a
su "efectividad". Se han propuesto algunos métodos para evaluar la efectividad
de la fibra de los distintos forrajes que se utilizan en la alimentación de
rumiantes y vacas lecheras en particular. Por ejemplo, se han evaluados
distintos sistemas de zarandas (clasificación del tamaño de partículas); un
factor de efectividad física aplicado a la FDN en relación con la estimulación
de la actividad de masticado y uno que relaciona el tamaño de picado con el
contenido en grasa butirosa de la leche.
La FDNef puede ser cuantificada indirectamente
midiendo el tamaño y grado de homogeneidad de las partículas de los alimentos.
Para la alimentación basada en raciones totalmente mezcladas (TMR) se han
desarrollado recientemente en USA métodos que permiten efectuar estas
mediciones. Se sustentan en un sistema que utiliza una serie de zarandas, cada
uno con diferente tamaño de perforaciones, por donde la muestra debe ir
pasando. La proporción de partículas que quedan retenidas en cada tamiz
representará en forma indirecta la cantidad de FDNef del alimento ó mezcla. En
Estados Unidos el sistema está disponible en el mercado y el de mayor difusión
es el separador de partículas de Penn State (sistema desarrollado en Penn
State University,).
Hasta tanto se avance en las investigaciones, las
recomendaciones que se encuentran publicadas (que deben ser tomadas
estrictamente como "guía de orientación"), sugieren que la mezcla final de
alimentos procesados (mezclas de silajes/henos y concentrados) ó un alimento
fibroso en particular (silaje o heno picado) debe tener entre un 5 y 10% de
partículas mayores a 2 cm, entre un 40 y 50% de partículas entre 0,8 y 2 cm y
el resto inferior a dicha longitud.

El equilibrio de la fibra en las dietas.
Los requerimientos en fibra pueden ser estimados
de diferentes maneras. Una forma muy sencilla es tomar como referencia que las
necesidades de FDN (kg/vaca/día) representan aproximadamente el 1,2% del peso
vivo de los animales, otra manera es estimarlos como una cantidad equivalente
al 25% del consumo total de materia seca más el 0,4% del peso vivo.
Pero además de cubrir las necesidades de FDN, se
debería suministrar diariamente no menos del 22% del consumo diario de materia
seca como FDNef, para garantizar el pH ruminal y consecuentemente una
concentración normal de grasa de la leche. Ello implica que los animales
deberían consumir el forraje con una distribución en el tamaño de partícula
como el ya mencionado (con aproximadamente 15% de partículas mayores a 2 cm).
Si se consedera por ejemplo, que una vaca consume
16 kg de materia seca y pesa 550 kg, debería entonces comer 6,6 kg de FDN/día,
calculado a partir del 1,2% del peso vivo ó 6,2 kg de FDN calculado a partir
del 25% del consumo de materia seca, más el 0,4% del peso vivo. De ese total
de FDN, 3,52 kg de MS deberían estar como FDNef, o sea, el 50%.
En sistemas bien manejados, si no se tienen en
cuenta estos principios se producirán caídas en el porcentaje de grasa en la
leche (menos de 3,3% GB), incluso niveles de proteína superiores a la grasa
(inversión). En condiciones de pastoreo, los problemas de bajas
concentraciones de grasa en leche y acidosis ruminal subclínica podrían estar
relacionados con un bajo consumo de fibra efectiva.
Recomendaciones para suministrar fibra efectiva.
En nuestros sistemas de producción la práctica de
suministro de FDNef debería ser una rutina especialmente planificada, puesto
que es normal en muchos tambos que se combine como base forrajera el pastoreo
de alfalfas, praderas ó verdeos muy tiernos (que no poseen características de
FDNef) con silajes picados muy fino y tamaños de partícula muy parejos. Esta
situación es muy común en silajes de cultivos "sin grano", como sorgos
forrajeros; verdeos invernales (trigo/cebada) y praderas, donde hay una
tendencia al picado "muy fino".

Si bien es corriente ofrecer rollos (el heno
"largo" posee alta FDNef), esta práctica no siempre asegura que cada una de
las vaca consuma la cantidad de FDNef (y también de FDN) que necesita. En el
sistema comunitario de suministro de heno en porta-rollos, el grupo de
animales normalmente tiene acceso a la fibra en forma voluntaria y es
frecuente observar que algunos animales se "sirven" en exceso, mientras que
otros ni se acercan al rollo en todo el día (sobre todo las vaquillonas).
Por esta razón, cuando hay problemas de acidosis
ruminal es necesario recurrir al suministro del heno pero "picado" (pero en
partículas promedio de más de 5-7 cm de largo o a la suplementación con
sustancias reguladoras del pH ruminal, como las sales "antiácidas" basadas en
bicarbonato y óxido de magnesio.
En la práctica, para vacas de alta producción el
suministro de pequeñas cantidades de heno "largo" de buena calidad (1,5 a 2 kg/vaca/día)
en las mezclas de silajes que fueron picados muy fino ha demostrado mejorar
sustancialmente el desempeño animal.
Para recordar.
El tamaño teórico de corte del forraje está en
relación con la regulación del equipo de picado y no con el tamaño de las
partículas resultantes del procesado.
La fibra efectiva (FDNef) es la fracción de la FDN
que influye sobre la masticación, la rumia y los movimientos del rumen, acorde
con la salud y producción de los animales.
La FDNef puede ser cuantificada indirectamente
midiendo el tamaño y grado de homogeneidad de las partículas de los alimentos.
Dentro de ciertos márgenes, la regulación del tamaño de partículas debería
estar en función del grado de humedad del forraje.
Los problemas de bajas concentraciones de grasa en
leche y acidosis ruminal subclínica estarían relacionados con un bajo consumo
de fibra efectiva por parte de vacas lecheras en pastoreo.
Fuente: INTA
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