Agricultura y Agropecuaria - Apicultura - Avicultura - Bienestar Animal - Bovinos - Cerdos - Equinos - Forestación - Gestión Veterinaria - Laboratorio - Ovinos - Pequeños Animales - Caninos - Felinos - Piscicultura - Producción Animal - Producciones Alternativas Alimentos -  Trazabilidad - Turismo - Rural - Ultrasonografía

Desde el 1º de Marzo de 2004

 ISSN 1688-2075

UY Libros - Librería online  |  Animales y plantas  |  Agronegocios  |  Contacto  

Establecer VET-UY como página de inicioAgregar VET-UY a favoritos

Establecer VET-UY como página de inicio PORTADA

SERVICIOS DESTACADOS

CYBERBIBLIOTECA

Agricultura

Apicultura

Avances Tecnológicos

Avicultura

Bienestar Animal

Bovinos

Cerdos

Equinos

 Animales Exóticos

Forestación

Formación & Estudio

Gestión Veterinaria

Laboratorio

Microbiología

Ovinos

Pequeños Animales

   Caninos

   Felinos

Piscicultura

Producción Animal

Producciones Alternativas

Profesión Veterinaria

Salud Pública Veterinaria

Tec. de los Alimentos

Trazabilidad

Turismo Rural

Ultrasonografía

VET-UY Agro y Veterinaria

Google

viñetaUY Libros

Libros Técnicos, Veterinaria, Agronomía, Agropecuaria, Informática, Universitarios, Facultades, Ciencias, Medicina, Nutrición y mucho más.

» ENTRAR «

 

 

 

Agradecemos a: Americarne; Instituto Plan Agropecuaria; INTA Balcarse; IICA Saninet; IVIS; AUIQ; AAMeFe; FEDNA; ITEPA; EXOPOL; Oncologíaveterinaria.com; Producciónbovina.com; AMMVEPE; Veterinariosursf; Laboratorios Provet S.A.; por autorizarnos la reproducción parcial o total de sus artículos publicados en Internet.

Página web Asociada de

incluida en el Directorio de Recursos de Webs Veterinarias

 

005. De precios y valores.

Sergio H. Fernández

Veterinario

MN 6948

Imagen de tapa no disponible ISBN: 9871046073
Libro: VENTAS Y MARKETING CON EXCEL
Autor: GARCIA FRONTI

Sábado, 1.10 de la madrugada. La puerta del departamento, que sólo se abre desde afuera con la llave, se cierra inesperadamente al salir a despedir a unos amigos. La llave quedó adentro! Desde un locutorio llamo a una cerrajería que atiende las 24 hs. El precio de base para que venga ''personal técnico'' es de $95 ó $100. El techo de ese precio se dictaminará una vez hecho el trabajo de abrir la puerta y no se puede predeterminar. Consulto a otros teléfonos que aparecen en la guía y los precios no varían significativamente. Nadie se asombra por eso. Se sabe que es así.

El trabajo de apertura de una puerta sin llave demanda unos 10 minutos y se hace con una tarjeta plástica (tipo de crédito), corriendo con ella el pestillo, o quitando con un destornillador la tapa de la cerradura, el picaporte fijo, y con el mismo destornillador se hace palanca y se abre. Cualquiera que no lo supiera, con tan sólo haberlo leído en este párrafo y consiguiendo la tarjeta o el destornillador puede hacerlo.

Mismo día, sábado, misma hora, 1.10 de la madrugada. Suena el teléfono de mi servicio de atención de urgencias en medicina veterinaria de 24 hs. Solicitan un médico veterinario a domicilio para la atención de un perro que está con convulsiones. Los honorarios de una consulta en el domicilio del paciente son menores que la mitad de lo que cobra un cerrajero, pero en este caso, al igual que otras tantas veces, tal vez la mayoría, causan asombro en la persona que llamó. Algunas no contratan el servicio y hasta surgen comentarios como ''qué barbaridad", ''ni que fueran médicos'' y otros similares. Incluso, entre las personas que acuerdan la visita médica, hay quienes esgrimen algún comentario indirecto referido a los honorarios, que los perciben como excesivos.

Este es tan sólo un ejemplo real de los muchos posibles que yo, o cualquier veterinario con algunos años de ejercicio, puede dar. Y son estos hechos que suceden cotidianamente los que conducen a que sea realmente difícil vivir de nuestra profesión - digo exclusivamente de la profesión - y además reinvertir en capacitación y equipamiento. De hecho la mayoría de los veterinarios complementa sus ingresos con la venta de productos y accesorios para animales, servicio de peluquería o pensionado, o cría y venta de animales varios; actividades perfectamente lícitas y dignas claro está.

Identificar la o las razones que generan esta dificultad para que nuestro trabajo produzca lo necesario para cubrir nuestras necesidades personales, familiares y profesionales es el principio de la solución del problema.

Una razón importante de la cual no somos, los veterinarios, directamente responsables; es la valoración que la sociedad en conjunto hace de la salud y la vida de los animales de compañía. Claro está para mí, y adhiero, que no es la misma que se hace sobre la salud y la vida humana aunque estén estrechamente vinculadas. Las normas legales son un reflejo de ello. Si una persona atropella a otra con su auto, nuestra sociedad la juzga de una manera diferente que a otra persona que atropella con su auto a un perro o a un gato. También nuestra sociedad le exige mucho más a los médicos de humanos que a nosotros que atendemos al resto de los animales. Y educa, premia y castiga a unos y a otros de acuerdo a esa exigencia. Son muchos y muy costosos los juicios por mala praxis en medicina humana, y casi inexistentes en veterinaria, por ejemplo.

Si bien es lógico que el valor social de nuestra profesión esté ligado al valor social de nuestros pacientes, este hecho no alcanza para explicar el fenómeno puntual que sucede con la medicina veterinaria: somos los únicos profesionales universitarios, cuya formación exige vocación, capacidad intelectual y destreza física; el ejercicio de nuestra profesión requiere una costosa actualización permanente, altos costos de inversión y mantenimiento en instrumental y equipamiento específico; estamos expuestos permanentemente a un justo o injusto reclamo judicial por parte de aquellos propietarios de nuestros pacientes que se crean con derecho a hacerlo y sin embargo, el precio de nuestro trabajo es inferior, aún en prácticas complejas, al de cualquier trabajo rutinario de los oficios de cerrajería, plomería o cualquier otro. ¿Por qué?  Voy a intentar algunas respuestas. No creo tenerlas todas.

La respuesta general es bastante obvia y simple. Cuando alguien no está dispuesto a pagar un precio por algún servicio o lo paga, pero con resignación, es porque tiene la certeza, de que ese servicio no lo vale. Esto es, en mi opinión, lo que sucede en medicina veterinaria. Hay una gran cantidad de gente, tal vez una mayoría, que no valora a los veterinarios como al resto de los profesionales porque tiene una imagen ambigua de nosotros. Una imagen donde la actividad comercial ha eclipsado el rol profesional y lo ha desvalorizado.

Pero no podemos señalar como única causa del deterioro de nuestra imagen profesional a las actividades comerciales. Hay además, una evidente falta de profesionalismo en muchos veterinarios, tal vez que empujados por la necesidad, y amparados por la laxitud de los marcos legales que reglamentan nuestra actividad y la falta de rigor y precisión en las sanciones que deben desalentar las conductas no profesionales. Acá no hay otros responsables que nosotros mismos que, por acción u omisión, deliramos ante las consecuencias por impotencia ante las causas.

En los párrafos siguientes reseño, a mi juicio, algunas de esas causas que, vale aclararlo, no son generadas por la totalidad de los veterinarios, pero a juzgar por la realidad, por un grupo numeroso.

  • En primer lugar hay muchos titulados en medicina veterinaria que, más allá de sus excusas o argumentos, en su práctica cotidiana demuestran claramente que son ellos mismos los que no valoran su propio trabajo, por lo que es insensato esperar que la gente lo haga. El precio de sus honorarios lo revela sin posibilidad de apelación ninguna. Son, en general, estos mismos veterinarios los que cobran un sobreprecio por los métodos complementarios de diagnóstico que indican y tercerizan para ''redondear un número que valga la pena''; pero pareciera que les da vergüenza o que no pudieran justificar el hecho de cobrar lo que corresponde por el trabajo que sí realizan ellos.

  • En principio pilar de la medicina, es que ''el contacto médico paciente es insustituible''. Pero sin embargo, cantidad de veterinarios en no pocas oportunidades, diagnostican e indican medicación por teléfono valiéndose de los datos que los propietarios de animales subjetivamente le transmiten. Incluso con pacientes que jamás en su vida han visto (hecho común en las guardias nocturnas). No me refiero en este punto a la válida y valiosa orientación telefónica que puede ser dada a un propietario de un paciente que ya fue atendido como corresponde y está bajo tratamiento.

  • Un agravante del caso anterior, si bien menos frecuente pero absolutamente real e impactante, es cuando las indicaciones telefónicas las da, ya no un veterinario o veterinaria, sino otra persona como cónyuge, pariente o empleado que se encarga en general de la parte de ventas y la atención telefónica. ¿Cómo esperar entonces que la gente que contactó con alguna de estas experiencias y resolvió más o menos su problema, valore una consulta profesional?

  • Muchos veterinarios, en lugar de reorientar las expectativas y planteos de los propietarios de animales, se mimetizan con ellos. Tomemos un ejemplo: es muy común, leer en las pizarras de honorarios ''Vacuna antirrábica $X''. O que alguien llame a un consultorio y pregunte  ¿cuánto sale la vacuna tal o cual? , y se le responda un precio X sin más aclaración. La verdad es que la vacuna representa un porcentaje ínfimo de ese precio X. Lo más costoso de vacunar al animal son los honorarios del veterinario que decide en la consulta si el animal es apto para ser vacunado y cuál es el producto más adecuado para hacerlo. Si así no se plantea, así no se percibe. De esa manera se lo percibe como la simple ''venta'' de una vacuna. Por lo tanto es más sencillo y barato que lo vacune el paseador, total es lo mismo!

  • Mientras otras profesiones ajustaron sus honorarios, aumentándolos, porque aumentó el costo para sostener la actividad; en la nuestra sucedió, en general, lo contrario. Esto generó un mosaico de opciones - en cuanto al precio de diferentes prácticas - con variaciones tan groseras que ha movido a gran cantidad de gente a optar en función del precio y no en función de la calidad del servicio ofrecido. Y queda en la gente la sensación de que quién, por ejemplo, indica una evaluación prequirúrgica, es un ''vivo'' que quiere sacarle plata ya que hay otros doctores que no lo indican y operan sin eso. 

  • Tema obvio para cualquier colega es el hecho de que en medicina veterinaria, las guardias para urgencias y emergencias están a cargo (en su enorme mayoría) de veterinarios recién recibidos; que por más capacidad que tengan no tienen al momento de hacerse cargo de esta tarea la capacitación necesaria para resolver problemas de mediana y alta complejidad, usuales en las guardias. Además, aproximadamente el 90% de estas guardias son cubiertas por un veterinario solamente. Tan solo unos pocos servicios (muy pocos) cuentan con un veterinario con experiencia a cargo y algún auxiliar. Huelgan los comentarios.
    Lo que sí vale la pena aclarar es que este hecho es también obvio para la gente que asiste a esas guardias y que comenta esa experiencia con su familia, amigos y conocidos. Cuanto menos satisfactoria es la experiencia, más y peores son los comentarios.

  • Tampoco es un secreto de que existen guardias cubiertas por estudiantes. Un estudiante solo atendiendo urgencias y emergencias!

  • Muchas veterinarias tienen prácticamente tapada la vidriera o los vidrios de la puerta con calcomanías, el frente con marquesinas y carteles, el consultorio con afiches, la sala de espera con artefactos varios y algunos veterinarios en sus ambos lucen sendas propagandas. Todo de alimentos o productos. No se trata de una cuestión estética, sino de imagen e identidad. La gente vincula las placas de bronce con los profesionales de la medicina, al igual que determinada vestimenta y colores; y no lo que se ve en muchos casos que es más relacionable al turismo carretera, con la salvedad que en el TC las empresas pagan hasta por la calcomanía más pequeña. Espero que se entienda que no estoy hablando de una cuestión de derecho sino de hecho. Es así porque la sociedad, mayoritariamente, así lo percibe.

  • No sólo la gente percibe una imagen ambigua sobre los veterinarios, más sugerente de comercio que de profesión. Los veterinarios recién egresados sufren la misma confusión ante esa ambigüedad. Empujados por la necesidad de trabajar y su entusiasmo, casi invariablemente entran a la profesión por la puerta del desamparo profesional y laboral. Están solos atendiendo casos complejos; y son mal pagados. Tal vez más adelante sean ellos los que reciclen la historia desde otro lugar.

  • Tampoco faltan quienes intentan administrar la necesidad de trabajo ajena, para su propio beneficio. Así surgen sistemas de atención médica  pre paga con bajos honorarios prefijados que distan mucho del valor real, y empujan a los veterinarios hacia la especulación y mala praxis.

Una imagen profesional no se consigue tan sólo por colgar un título universitario en la pared (aunque es imprescindible haberlo obtenido). Se consigue con una actitud, una acción, un vocabulario, una apariencia y un contexto de trabajo que nos distinga como profesionales. Hay aquí un abanico de situaciones reales que, si cada colega que lee esto puede recordar episodios similares de su propio conocimiento, significa que no son pocos y que, por supuesto, son parte de la imagen que le damos a la sociedad. 

Caso 1: un veterinario interrumpe la ovariohisterectomía que estaba realizando en su local de 25mts. cuadrados porque le golpean la puerta. Era una persona que venía a comprar un remedio. El veterinario le responde en tono jocoso, vestido con las mismas ropas que el cliente (pantalón vaquero y remera), ahora no puedo porque estoy ''churrasqueando'' una perra.

Caso 2: Gabriela, una adolescente inquieta estaba orgullosa y muy contenta porque había ayudado a su veterinario a castrar a su perra. Se lo contó a cuanta persona se le puso enfrente. No presenció la intervención, sino que asistió en la intervención al veterinario que trabajaba solo. No fue provista de ninguna vestimenta especial ni de guantes (que tampoco utilizó el titulado) y no era estudiante de ninguna carrera vinculada con la medicina. Simplemente la inquieta propietaria de un paciente. El lugar de la intervención fue el mismo donde se atienden a todos los pacientes que vienen a consulta.

Caso 3: El esposo de la Doctora NN atiende el consultorio y realiza intervenciones quirúrgicas aún cuando ella no está. Algunos propietarios de los pacientes  saben que no tiene título que lo habilite, pero es amoroso y estudió varios años la carrera de medicina veterinaria antes de abandonar.

Caso 4: El Doctor NN trabaja en un Pet. El consultorio es un rectángulo construido dentro del salón de ventas, en el paso hacia la peluquería, y no tiene techo. Ahí atiende y realiza intervenciones quirúrgicas.

Caso 5: La Doctora NN tiene su propia Veterinaria. El sitio es un gran local en el cual el 90% del espacio está destinado a la venta de alimentos, fármacos y otros productos (desde jaulas tramperas y peceras hasta libros y juguetes). La peluquería está prolijamente instalada a la vista de los clientes. El sector para la atención médica está al fondo y promiscuamente solapado con el Pet.

Caso 6: La publicidad de la Veterinaria NN es semejante en su vidriera y en los avisos que publicita en otros medios.  En el mismo sector del diseño, con el mismo tipo, tamaño y color de letra se hacen públicos los siguientes servicios: Clínica - Cirugía - Vacunas - Análisis - Radiografías - Ecografías - Baños - Peluquería - Pet - Entregas a domicilio. Todo junto y con la misma jerarquía.

Caso 7: El Doctor NN atiende un loro hablador (Amazona aestiva) que fue capturado en Formosa. Se limita a realizarle un examen clínico y venderle el alimento y la jaula. Aún sabiendo, nada dice a la persona que llevó el ave a la consulta sobre la prohibición de su captura y tenencia por ser una especie silvestre protegida y por existir en la localidad una ordenanza específica sobre la tenencia de psitácidos, vinculada a la salud pública.

Caso 8, caso 9...

Reitero, si cada uno que lee esto puede recordar casos similares y otros relacionables, significa que no son pocos y que, en consecuencia, aportan mucho a nuestra imagen ante la sociedad.

Estas, a mi juicio, son algunas de las razones que se conjugan y ofrecen una imagen poco profesional a la sociedad. La consecuencia es una pobre valoración de nuestro trabajo y  una gran dificultad para fijar precios coherentes con el esfuerzo físico, intelectual, temporal y económico que significa graduarse en una universidad y proveernos durante toda nuestra vida profesional de una educación continuada, bibliografía, instrumental y equipamiento. 

Soy consciente también de que el camino hacia la jerarquización de nuestra profesión es extenso, difícil, costoso y por lo tanto agotador. Pero hay que transitarlo. Necesitamos autocrítica, que nadie vaya a pensar que yo he sido o soy un ejemplo de nada. Pero sí puedo afirmar que intento diariamente, con todas mis limitaciones, ejercer con dignidad y responsabilidad mi profesión y eso incluye también el hablar mucho - y a veces no muy amablemente - con las personas que menosprecian nuestro trabajo (por culpa nuestra como ya hemos visto). Y también con otros veterinarios, algunos de ellos amigos, con los que sufro las peores amarguras y decepciones.

Pero más allá del esfuerzo individual de cada uno de nosotros, las casas de estudio deben necesariamente inmunizar a los estudiantes contra todos estos vicios que hemos adquirido y las agrupaciones, colegios y consejos profesionales deberán abocarse con decidido y continuo esfuerzo a la real custodia del buen ejercicio profesional promoviendo la capacitación, la formalización de las especialidades para que dejen de ser una cuestión de ''autoproclamación'' y la sanción de marcos legales que motiven a tomar el camino adecuado. Claro está también para mí que no podemos ser una isla de éxito en una sociedad que ha diluido tanto sus valores hasta el punto de parecer que los hemos perdido.

Ojalá llegue el día en que este tema sea en la medicina veterinaria una historia superada. Sería injusto no mencionar que han existido avances en nuestra profesión y colegas que la han prestigiado con su esforzado trabajo. Pero esta nota tiene la intención de generar un debate para que entre todos mejoremos lo mucho que queda aún por mejorar. Si queremos y necesitamos que nos vean diferente, debemos mostrarnos diferente.

Me permito transcribir, para terminar, un párrafo de un discurso del Dr. Bernardo A. Houssay dirigido a una promoción de egresados de la Facultad de Ciencias Médicas, en 1931, que me parece perfectamente aplicable a nuestro caso e inspirador: ...las condiciones del éxito profesional serán siempre: 1. Una buena preparación, única base sólida y duradera; 2. El estudio disciplinado constante; 3. El adiestrarse en el espíritu científico, en la exactitud, desechando el ''me parece'', el ''más o menos'' y el ''para qué sirve'' o el ''he ejercido sin saber eso'', recordando que la medicina es una parte de las ciencias naturales que progresa por la observación, la crítica y el razonamiento; 4. Mantener un nivel cultural humanista; Para cultivar el idealismo, tener las ideas generales y ordenar los pensamientos, es necesaria una cultura científica, filosófica y literaria; 5. Tener autocrítica, no aceptar porque sí ''las modas''; 6. Trabajar mucho, esos inteligentes que no trabajan es porque no son bastante inteligentes; 8. Muy especialmente, tener bondad, altruismo, paciencia, que al auscultar los corazones no se escuchen sólo las pulsaciones, sino que se procure ganar sus simpatías y despertar su confianza; 9. Ejercer con conciencia el poder inmenso y casi absoluto del médico; 10. Por último, pero no la última condición, sino la primera, el amor a la profesión.

Gracias por su tiempo.

  Sergio H. Fernández

Veterinario

MN 6948

Este Web se ve mejor a 800 x 600 píxeles y se actualiza una vez a la semana.

 Si la información contenida en VET-UY incumpliere alguna Ley de Propiedad Intelectual, rogamos nos lo comunique  al e-mail: info@vet-uy.com  y será inmediatamente retirado, vea Términos y condiciones.

Visitantes desde el 1º de Marzo de 2004

Nedstat Basic - Free web site statistics