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Todo lo Que Quería Saber
Sobre la Bacteria Asesina.
Tomado del
artículo de la Dra. Dolores Torrado,
www.ucm.com.uy
En las
últimas semanas se ha dado en nuestro país una alerta médica respecto a una
especial infección que afecta a la población. El nombre popular es bacteria
asesina.
Los
doctores la llaman
staphilococcus aureus.
Ésta es
una bacteria del tipo coco grampositivo, es decir de forma redondeada (los
bacilos, a diferencia de los cocos, son de color azul oscuro). Se reconoce
además por su disposición característica en racimos, a diferencia del neumococo
que lo hace en pares o diplos.
Estas
características permiten el diagnóstico inmediato por visualización directa, sin
necesidad de esperar el cultivo que tarda de 48 a 72 horas. Si bien puede
producir, igual que el neumococo, infecciones pulmonares y
otorrinolaringológicas, más frecuentemente produce lesiones cutáneas como
forúnculos e impétigos, aunque también puede causar faringitis, neumonía,
endocarditis, intoxicación alimentaria, y síndrome de shock tóxico.
Reconociendo al asesino
Se
distinguen dos variedades de estafilococo, el blanco y el dorado. La segunda es
la verdaderamente patógena, pues el estafilococo blanco es un germen normalmente
presente en la superficie de la piel, que puede contaminar los cultivos, y
crecer en ellos, sin que en circunstancias habituales cuente con suficiente
virulencia para causar daño.
Por el
contrario, el estafilococo dorado que aparece en un cultivo siempre se considera
patógeno. Hasta el presente se reconocían dos variedades de estafilococo dorado,
según su sensibilidad antibiótica a la meticilina: el SAMS (staphilococus aureus
meticilino, nombre completo y oficial) sensible, y SAMAR, variedad resistente
del mismo.
El
SAMAR durante varias décadas fue un germen que infectaba casi exclusivamente a
pacientes hospitalizados, como una variedad mutada de la original, que había
desarrollado resistencia a los múltiples antibióticos utilizados en el ámbito
hospitalario. La vancomicina era prácticamente el único antibiótico con
capacidad de inhibir su crecimiento en los medios de cultivo. Actualmente se ha
descrito una variedad de SAMAR de la comunidad, que afortunadamente parece
reconocer una sensibilidad antibiótica más amplia que su similar.
Sospecha clínica de infección
La
localización de infecciones en la piel o en partes blandas, es una primera
orientación que permite reconocer como culpable al estafilococo. Éstos producen
una inflamación cuya característica está dada por la destrucción local, que
puede asumir diferentes formas como son el impétigo, el forúnculo, hidradenitis
supurativa, o el panadizo.
El
impétigo es una infección estafilocócica limitada a la epidermis superficial,
que suele estar dada por lesiones múltiples de la cara y miembros,
caracterizadas por estar cubiertas con una costra amarronada. Difiere de otras
infecciones cutáneas que se desarrollan centradas en torno de folículos pilosos.
El forúnculo es una lesión supurativa de la piel de mayor profundidad, que
afecta el tejido subcutáneo, de evolución recurrente, en brotes sucesivos, y que
puede evolucionar a un absceso mayor y profundo. Puede emerger, adelgazando y
destruyendo la piel suprayacente.
El
ántrax es también una supuración más profunda, pero más extendida que el
absceso, con tendencia a aflorar a la superficie por múltiples trayectos
fistulosos de drenaje de pus. Se ven fundamentalmente en el tercio superior de
la espalda llegando hasta el cuello. La formación de abscesos en las glándulas
de las axilas se conoce como hidradenitis supurativa. La infección de los
dedos, sobre el borde de las uñas se llaman panadizos. Son lesiones muy
dolorosas, producidas luego de un traumatismo leve, por ejemplo con una astilla.
Otra
lesión diferente es la del síndrome de piel escaldada estafilocócica, que
consiste en un proceso inflamatorio descamante de la piel, que está mediado por
toxinas del germen. Aparece en niños con infecciones de la naso-faringe y la
piel. Presentan la piel rojiza y levantada (exantema), semejante a la quemadura
solar, evolucionando a ampollas con pérdida parcial o total de la piel.
¿Qué son las
celulitis estafilocócicas?
El
tejido celular subcutáneo es infectado con frecuencia por el estafilococo y el
estreptococo del grupo A. El diagnóstico de celulitis es clínico, y se hace por
la coexistencia de calor local de la piel que aparece rojiza, tensa e indurada.
En el caso que el agente causal sea el estreptococo (erisipela), la lesión
presenta un borde sobre-elevado, bien delimitado respecto a la piel sana.
El
origen estafilocócico se plantea cuando los pacientes cursan con aspecto tóxico,
y fiebre elevada, fundamentalmente existe un déficit de la inmunidad. En dichos
casos será necesario realizar hemocultivos para intentar identificar el germen
causal y determinar la sensibilidad antibiótica. Aunque el tratamiento
antibiótico sea eficaz, el eritema de la piel puede no detenerse inmediatamente,
y puede incluso aumentar en las horas siguientes, pero debe mejorar el aspecto
tóxico.
Un tipo
especial de celulitis es la periorbitaria, de frecuente observación en niños.
Resulta de una extensión local de infecciones vecinas, cutáneas o de vías
respiratorias superiores. El niño presenta fiebre y el párpado tumefacto, rojo
púrpura, con dolor e inflamación de la conjuntiva, pero con visión normal. Los
gérmenes que lo producen, además del estafilococo son el estreptococo y en menor
medida el Hemophilus.
También
deben realizarse hemocultivos tratando de aislar al germen. La radiografía de
los senos paranasales puede mostrar una opacidad, por existencia de una
sinusitis asociada.
Otras localizaciones de la infección
La
infección pulmonar por estafilococo es similar a la del neumococo, pero se
caracteriza por una mayor destrucción del tejido pulmonar que puede llevar a la
formación de cavidades de pared fina visualizadas en la radiografía. En los
niños el estafilococo dorado es también la causa más frecuente de infecciones
osteoarticulares u osteomielitis, producidas por diseminación a través de la
sangre, a partir de focos cutáneos u otorrinolaringológicos.
El
dolor óseo es frecuente pero no siempre está presente, y puede no detectarse en
lactantes que no caminan, y en niños que no saben ubicar el origen del dolor.
Debe sospecharse el diagnóstico, y buscarse, cuando existe fiebre de origen
desconocido, ya que especialmente la infección de cadera puede comprometer la
capacidad futura de caminar. Debe recordarse que las radiografías pueden ser
normales durante las primeras 2 semanas.
Más nombres para anotar: La sepsis estafilocócica
Más allá de los síntomas
producidos por el foco inicial o puerta de entrada, las lesiones más graves
tienen lugar en caso de extensión de la infección al resto del organismo, en
forma de sepsis. En dicho caso tiene lugar la llamada DOM o disfunción orgánica
múltiple, de elevada mortalidad, cuando el germen en la circulación sanguínea
(septicemia) libera diferentes sustancias llamadas endotoxinas, responsables de
la caída de presión arterial (shock), que impide la perfusión adecuada de los
tejidos.
Bajo el nombre de
endotoxinas, existen en el estafilococo una variedad de sustancias que conjugan
diversidad de efectos agresivos. Algunas son de tipo enzimático, degradando las
proteínas de los tejidos del huésped. Otras actúan como superantígenos, que
desencadenan una cascada de fenómenos inflamatorios en los tejidos que lleva a
la DOM, con falla renal, hepática, encefálica, pulmonar, médula ósea, etc.
Algunas sustancias
estafilocócicas tienen una acción agresiva específica sobre la sangre, el tubo
digestivo, o la piel, como es el caso respectivamente de las toxinas
hemolíticas, enterotoxinas, y toxina exfoliatriz.
Tratamiento
El objetivo del tratamiento
es controlar la infección desde el foco de origen, antes de que se generalice.
Las infecciones de piel deben lavarse con agua tibia, retirando las costras del
impétigo, cubriendo las lesiones povidona yodada y antibiótico local (mupirocina,
bacitracina), 3 veces al día. Si no mejoran, deben asociarse antibióticos
sistémicos.
Los focos de supuración
deben drenarse rápidamente. Lo mismo las celulitis si son supuradas, o tienen
necrosis, o cursan con fiebre o signos de toxicidad sistémica. En ambos casos se
requieren antibióticos por vía intravenosa para asegurar un rápido y adecuado
pasaje a la sangre.
El antibiótico es de
elección médica, si es posible conociendo la sensibilidad del germen cultivado.
Ante signos incipientes de DOM, como depresión de conciencia, caída de presión
arterial, mala perfusión periférica, o dificultad respiratoria, el paciente debe
hospitalizarse en área crítica.