018.
Antrax en dos comunidades de Zacatecas, México.
Rafael Fragoso Uribe[1]
y Hugo Villicaña Fuentes[2]
[1]
Universidad de Zacatecas. Centro de Estudios Biomédicos, y
Hospital General de
Zacatecas. Dirección postal: Privada de Santa
Lucía No 110. Zacatecas,
Zac., México.
[1]
Servicios Coordinados de Salud Pública de la Secretaría de Salubridad
y Asistencia en el estado
de Zacatecas, Zacatecas
Se describen tres brotes epidémicos de ántrax y se proporcionan datos
sobre los hábitos y costumbres de las personas en relación con los animales
muertos por la enfermedad.
Introducción
El ántrax, pústula maligna o carbunco, es una enfermedad
infecciosa enzoótica difundida entre las ovejas, cabras y vacas y con menor
frecuencia entre cerdos y caballos.
La provoca el Bacillus anthracis y, en ocasiones, se
transmite al hombre, en el que según la vía de entrada produce pústula cutánea
o edema maligno cuando el contagio es transcutáneo, neumonía carbuncosa hemorrágica
difusa cuando la infección se adquiere por inhalación, o enteritis carbuncosa
grave cuando la infección es por deglución.
En el hombre, la pústula maligna representa del 90 al 100%
de las infecciones, mientras que en los animales es frecuente la enteritis
carbuncosa con septicemia.
La enfermedad se ha informado en varios países de todo el
mundo.
En México se ha descrito en varias entidades federativas y en el estado
de Zacatecas en 19 de sus 56 municipios, en los cuales de 1981 a 1983 se registró
la defunción de 178 bovinos, 1 cerdo y 1 ovino. En humanos, aun cuando se han
presentado casos aislados, no existe registro de los mismos.
Al recibir la notificación de los primeros casos de ántrax
en Zacatecas se planteó la necesidad de efectuar una investigación epidemiológica
con el fin de verificar los hechos y confirmar o descartar clínica y epidemiológicamente
la enfermedad.
El primer brote ocurrió en la comunidad de Enrique Estrada, del
municipio del mismo nombre; más tarde se presentaron dos brotes en la comunidad
de Tenayuca del municipio de Apulco.
Para realizar la investigación se plantearon los siguientes
objetivos: a) verificar el diagnóstico de los casos notificados; b) establecer
las causas que condicionaron la presencia de la enfermedad y efectuar las
recomendaciones adecuadas; c) identificar la población susceptible al riesgo, y
d) aportar la información necesaria al Departamento de Sanidad Animal de la
Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos para la identificación del
agente etiológico en el reservorio animal y para que se tomasen las medidas
adecuadas de control.
Descripción de los brotes epidémicos
El primer brote epidémico ocurrió en la localidad de
Enrique Estrada, del municipio del mismo nombre, que se encuentra situada a 35
Km. al norte de la ciudad capital del estado y que tiene una población de 2380
habitantes.
Colinda al norte, al este y al oeste con el municipio de Fresnillo,
y al sur con Calera de Victor Rosales: tiene comunicación por carretera con la
ciudad de Zacatecas.
La economía de la región se basa en la agricultura y la
ganadería, en particular en la cría de ganado menor y de algunos bovinos.
El 28 de julio de 1981 llegó a la consulta externa del
Hospital General de Zacatecas un paciente masculino de 47 años de edad al que
se hospitalizó y se diagnosticó como un caso de ántrax.
El paciente indicó
que la enfermedad había comenzado el 17 de julio del mismo año y presentaba
varias lesiones simultáneas que atribuía a la picadura de insectos.
Las lesiones evolucionaron de mácula a pápula, hubo secreción
serosa y se tomaron de color negro y algunas cremosas. El paciente manifestó
que había tenido fiebre y prurito, pero negó la presencia de material
purulento.
Los datos que hicieron sospechar el diagnóstico, además de
las lesiones características, se asaron
en el antecedente de que el enfermo había destazado e ingerido carne de una
vaca muerta por causa que desconocía, seis días antes de que se iniciara la
dolencia.
El paciente refirió que en la comunidad existían otras personas en
las mismas condiciones y con sintomatología parecida.
La Oficina de Epidemiología
de los Servicios Coordinados de Salud Pública de la Secretaría de Salubridad y
Asistencia en el estado de Zacatecas comisionó a los autores de este estudio
para hacer la investigación respectiva, e informó a la Oficina de Sanidad
Animal de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos.
Se determinó que el caso primario índice era el enfermo
antes referido y se detectaron nueve enfermos
más, cuatro hombres y cinco mujeres (cuadro 1).
El procedimiento que se utilizó para la detección fue la
visita domiciliaria mediante la cual se encuesto el total de pacientes y se
interrogó a varias personas en relación con la existencia de casos parecidos y
la defunción de otros animales.
Esta actividad se llevó a cabo conjuntamente con personal del Instituto
Mexicano del Seguro Social.
En este primer brote murieron dos bovinos y se detectaron
siete animales sospechosos que se comunicaron al personal de sanidad animal, el
cual procedió a realizar una muestra para hacer un frotis directo con tinción
de Gram, y descubrió dos bovinos y un cerdo positivos.
Las medidas de control tomadas por los Servicios Coordinados
de Salud Pública en el estado fueron las siguientes: se proporcionó
tratamiento médico a base de penicilina procaína a razón de 800000 U,
aplicada cada 12 horas hasta que desaparecieron las lesiones; se dieron
instrucciones higiénico sanitarias haciendo hincapié en la notificación
inmediata, tanto de casos en humanos como en animales.
Por su parte la Dirección
de Ganadería de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos emprendió
la vacunación de animales susceptibles aplicando un total de 325 dosis que
cubrieron el 95% de los bovinos existentes, y orientó a la comunidad respecto a
cómo se debía proceder con los animales muertos.
CUADRO 1 – Casos de ántrax estudiados, según grupos de
edad, sexo y localidad, Zacatecas, México, 1981-1983.
Fuente: Historias clínicas de los Servicios Coordinados de
Salud Pública en el estado de Zacatecas y del Centro de Salud de Tenayuca.
Los otros dos brotes ocurrieron en la comunidad de Tenayuca,
municipio de Apulco, Zacatecas, localizada a 204 Km. al sureste de la ciudad
capital, y que tiene una población de 1200 habitantes.
Colinda al norte con
Nochistlán y con parte del estado de Aguascalientes.
Se comunica con la ciudad
de Zacatecas por la carretera de Teocaltiche a Nochistlán, con la que entronca mediante un camino de tercería de 15 km.
Es un poblado
eminentemente rural y su principal ingreso económico proviene de la agricultura
y la ganadería. No tiene ninguna relación con la localidad de Enrique Estrada.
En Tenayuca la primera de las epidemias se manifestó en un
paciente el 20 de junio de 1982 y tuvo mayor alcance que la que se produjo en
Enrique Estrada, tanto en humanos (cuadro 1) como en animales.
Entre el 21 y el
30 de junio del mismo año ocurrieron otros 20 casos en humanos y al final de la
epidemia se había registrado 25 bovinos muertos.
Se tuvo conocimiento del problema mediante notificación
telefónica hecha a los Servicios Coordinados de Salud Pública por personal médico
del Hospital Universitario de Aguascalientes, en donde se había internado a dos
de los primeros pacientes, y por el médico que cumplía su servicio social en
el Centro de Salud C de la Secretaría de Salubridad y Asistencia.
En este caso
el epidemiólogo de los Servicios Coordinados de Salud Pública se trasladó a
la comunidad y, junto con el pasante, emprendió la tarea de identificar
enfermos, instituir el tratamiento e indicar otras medidas de control.
Al igual
que en el brote de Enrique Estrada se notificó a la Dirección de Ganadería,
la cual a través del responsable del distrito procedió a la vacunación para
realizar un cerco epidemiológico.
Los días 17 y 21 de junio fallecieron dos vacas, al parecer
por ahogo, que habían destazado cuatro de los pacientes. El primero de ellos se
consideró como caso índice.
La carne de los animales se había distribuido entre
familiares y amigos para su consumo. Del total de enfermos 18 indicaron que habían
manipulado de alguna manera los animales o sus productos.
El estudio clínico de los enfermos reveló que 16 de ellos
se habían quemado las heridas con cigarros encendidos, brasas de leña, hierro
candente o bien piedra lipes; esto agravó la enfermedad en algunos casos y no
modificó el cuadro clínico en otros.
Tales métodos se utilizan en la región como medida “terapéutica”
para el “piojo”, nombre con que se conoce el ántrax, lo que hace suponer la
existencia de la enfermedad en ocasiones anteriores. Se prescribió tratamiento
con penicilina en la forma antes referida, y el 8 de julio de 1982 se dio por
controlado el problema.
En febrero de 1983 el médico del servicio social adscrito a
Tenayuca comunicó un segundo brote epidémico en la misma localidad. De nuevo
la causa había sido una vaca que murió por ahogo y a la que se había
destazado para ingerir su carne.
En esta ocasión enfermaron tres personas que acudieron al
Centro de Salud a solicitar atención médica, ya que las medidas terapéuticas
caseras no les habían dado buenos resultados.
El interrogatorio de los vecinos no reveló otros casos.
Se notificó nuevamente a la Dirección de Ganadería, que se
concretó a vacunar a los animales contra el ántrax y a proporcionar
instrucciones sobre la incineración y el enterramiento de los animales muertos.
Al parecer, en esta ocasión no se confirmó el diagnóstico
por laboratorio, ni tampoco se tomaron medidas en cuanto a los pastizales
contaminados.
La sintomatología de los 34 pacientes estudiados en las dos
comunidades se caracterizó por fiebre no cuantificada, lesiones cutáneas con
escaras color negro, edema, prurito, dolor, etc.
En general, las lesiones se
presentaron en las extremidades superiores (cuadro 2).
CUADRO 2 – Síntomas y tipo de lesiones presentes en 34
pacientes de ántrax. Zacatecas, México, 1981-1983.
Observaciones
Los factores que determinaron el diagnóstico en los 34 casos
de ántrax que se produjeron durante los
tres brotes epidémicos fueron la muerte de los bovinos, previa a la aparición
de los casos en humanos, y las lesiones características que presentaron la
mayoría de los pacientes (fotografías 1 y 2).

FOTOGRAFÍA
1 – Lesión con costra negruzca y secreción acuosa

FOTOGRAFÍA 2 – Lesión después de arrancar la costra
negra. Se observa edema y quemadura.
La
enfermedad fue más frecuente en los hombres (55,8%) que en las mujeres (44,1%),
los grupos de edad más afectados fueron el de 35 a 44 años (ll, 7 % en los
hombres y 26,40/, en las mujeres) y el de 45 a 54 en los hombres (17,6%).
El
enfermo de menor edad fue un niño de dos años y el de mayor un adulto de 72,
con un rango de 70 años y una mediana de 38,5 años: En Enrique Estrada el
total de personas afectadas estaban comprendidas entre los 35 y los 54 años
(cuadro 1).
Del total de enfermos, 31 (91,2%) presentaron lesiones en las
extremidades superiores, sobre todo en dedos y manos (cuadro 2). El 20,6% indicó
que había sufrido picadura de insecto antes de la aparición de la lesión y
las 14 personas que manipularon los animales muertos señalaron que se habían
lesionado durante el procedimiento.
La sintomatología fue semejante en todos los casos y no
difiere de la descrita en la literatura.
El dolor, el malestar y la fiebre pueden atribuirse a
complicaciones debidas al tratamiento inadecuado, ya que en algunos casos se
prescribieron antiinflamatorios y pomadas exfoliantes e incluso compresas
calientes; desde luego, también se intentó el autotratamiento con quemadura.
El período de incubación de la enfermedad fue de 3 a 7 días,
y el cuadro clínico, en general, fue benigno. Solo tres enfermos, uno de
Enrique Estrada y dos de Tenayuca requirieron hospitalización (8,8%).
El diagnóstico clínico se hizo en todos los
casos, con excepción de dos de Tenayuca que se confirmaron por laboratorio en el Hospital Universitario de
Aguascalientes practicando frotis de líquido serosanguinolento de las pústulas
mediante tinción de Gram.
Cuando se detectaron, la mayoría de los enfermos recibían
tratamiento médico o se estaban tratando con remedios caseros, todos ellos
inadecuados bien por desconocimiento de los antecedentes epidemiológicos o bien
por ignorancia del tratamiento específico.
El personal de los Servicios Coordinados de Salud Pública
indicó el tratamiento con penicilina procaína y se obtuvo la referencia en el
100% de los casos. No hubo casos mortales en humanos.
Por otro lado, la vacunación de los animales resulta poco
eficiente debido a las bajas coberturas. Tampoco se aplican medidas de control
adecuadas respecto a los pastizales contaminados; sin embargo, los casos de ántrax
en animales no continúan presentándose.
Es importante señalar que la educación sanitaria no ha
obtenido los resultados deseables, pues las personas siguen destazando los
animales muertos por enfermedad en las cercanías de los asentamientos humanos y
utilizando su carne para consumo humano.
Los Servicios Coordinados de Salud Pública han efectuado las
recomendaciones adecuadas en relación con el control de la enfermedad.
Se ha
indicado que se informe de inmediato la aparición de casos en humanos y las
muertes de animales, y que estos no se destacen sino que se incineren y se
entierren.
De igual modo, se ha señalado que los pastos que se consideren
contaminados deben rociarse con germicidas y que cabe a la Dirección de Ganadería
de la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos decidir si pueden
continuar usándose para que paste el ganado y determinar medidas adecuadas,
tanto para el control de los pastos como para el de la enfermedad en los
animales.
Todo ello sin olvidar las tareas de protección específica,
es decir la vacunación, la cual
debe establecerse de manera sistemática con la finalidad de lograr coberturas
que garanticen el control de la enfermedad en los animales y, en consecuencia,
en el hombre.
Resumen
En el estado de Zacatecas se dispone de pocos datos epidemiológicos
y epizootiológicos del ántrax y se desconoce la magnitud real de la
enfermedad. Entre 1981 y 1983 se presentaron tres pequeños brotes epidémicos
que afectaron a 34 personas en dos municipios.
Todos los casos de ántrax en humanos se relacionaron con
defunciones recientes de bovinos infectados que se habían destazado para
ingerir su carne. La enfermedad fue más frecuente entre los hombres (55,801,)
que entre las mujeres (44,1%) y el grupo de edad más afectado fue el de 35 a 54
años.
La sintomatología fue semejante en todos los casos y se
caracterizó por lesiones con pústula negra.
La mayoría de los enfermos habían recibido tratamiento médico o se medicaban
con remedios caseros cuando se detectaron.
Algunos pacientes manifestaron dolor, malestar y fiebre, lo
que puede atribuirse a complicaciones causadas por un tratamiento inadecuado, ya
que en algunos casos se prescribieron antiinflamatorios, pomadas exfoliantes e,
incluso, compresas calientes.
Aproximadamente la mitad de los enfermos se habían quemado
las heridas por diversos procedimientos que son de uso común en la región como
medida terapéutica.
Los Servicios Coordinados de Salud Pública en el estado de
Zacatecas proporcionaron tratamiento médico con penicilina procaína a razón
de 800000 U cada 12 horas hasta que desaparecieron las lesiones. No hubo ningún caso mortal en humanos.
Por su
parte, la Dirección de Ganadería de la secretaría de Agricultura y Recursos
Hidráulicos emprendió la vacunación de los animales susceptibles de contraer
la enfermedad y orientó a las comunidades sobre la incineración y el
enterramiento de los animales muertos.
Sin embargo, las disposiciones sobre el
control de los animales resultan poco eficaces debido a que las coberturas de
vacunación son bajas y no se aplican medidas adecuadas con respecto a los
pastizales contaminados donde pasta el ganado.
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