011.
Certificación y sellos de calidad.
Dr. Roberto
Rapela*. 2004.
Newsletter N° 15, MaGEA, Fac.
Ciencias Agrarias, UCA.
*Presidente de FOOD SAFETY S.A.
“Certificadora de Productos Orgánicos y
Calidad en Alimentos” y
Presidente de CA.CER, “Cámara de Certificadoras
de Alimentos, Productos
Orgánicos y Afines”.
Introducción
La agroindustria latinoamericana elabora una amplia variedad de productos
alimenticios, que mantienen autenticidad y originalidad ligadas a las
circunstancias sociales, culturales y adecuadas a sus recursos naturales. En el
marco actual de la globalización de la economía, estos productos tienen un rol
importante como eslabón integrador entre el sector agrícola y el mercado.
Los consumidores buscan cada vez más información sobre el origen y el proceso de
elaboración de los productos alimenticios. Cuando se ofrecen garantías de que el
producto alimenticio corresponde a lo que se busca, este consumidor conciente
está dispuesto a pagar un precio más alto. En esta línea se encuentran tanto los
alimentos de origen orgánico como aquellos que provienen de una zona geográfica
determinada y los que han sido producidos por métodos tradicionales. Todos estos
alimentos son preferidos y demandados crecientemente en la Unión Europea, USA y
Japón y, por lo tanto, presentan un alto potencial como productos de exportación
hacia esos mercados. Asimismo, el conocimiento e interés del consumidor en
características de calidad de los alimentos que estén por sobre la inocuidad de
los mismos, han ido en aumento en los últimos años.
Para garantizar al consumidor que un producto alimenticio presente efectivamente
una característica de calidad determinada, también llamado atributo de calidad,
existen sistemas voluntarios de control. Estos sistemas normalmente consisten en
que una entidad independiente de la empresa, llamada Organismo Certificador,
verifica y controla que el producto responda a los atributos de valor que
ostenta. La forma de demostrar que el producto ha sido verificado, es mediante
la presencia en la etiqueta de un sello, símbolo o logotipo de calidad. De esta
forma, un sello que garantice un atributo de calidad puede convertirse en una
importante herramienta de comercialización, en beneficio de las pequeñas
empresas agroindustriales.
SELLOS DE
CALIDAD
El desarrollo de los sistemas de sellos de calidad en la Agroindustria, ha
configurado tres tipos de atributos de calidad, generalmente aceptados: la
Producción Orgánica, la Denominación de Origen y la Especialidad Tradicional
Garantizada. Estos son los tres tipos de categorías de calidad que coinciden con
la necesidad de privilegiar un tipo de agricultura respetuosa del medio
ambiente, de resguardar las tradiciones productivas y culinarias y de proteger
la autenticidad de los productos.
A) PRODUCCIÓN
ORGÁNICA
Es una característica de calidad, resultado de un proceso de obtención del
producto agroalimentario por métodos productivos que respetan el medio ambiente,
maximizando el aprovechamiento de los recursos naturales y proyectando una
agricultura sostenible.
En los sistemas de producción orgánica se prohíbe la utilización de productos de
síntesis química tales como herbicidas, insecticidas, pesticidas y
fertilizantes, así como también la utilización de antibióticos, hormonas en
animales y organismos genéticamente modificados.
La agricultura orgánica ha de ser normada en base a la regulación nacional
existente o en su defecto en base a una de las regulaciones líderes. Esto último
es requisito cuando el producto es de exportación, ya que éste debe cumplir con
la reglamentación del lugar de destino.
B)
DENOMINACIÓN DE ORIGEN
Se aplica en aquellos productos cuyas características organolépticas
diferenciadoras de sus similares están estrechamente relacionadas al espacio
geográfico donde han sido producidos y/o donde han sido procesados.
C)
ESPECIALIDAD TRADICIONAL GARANTIZADA
Es un atributo de calidad válido para aquellos productos agroalimentarios cuyas
características organolépticas diferenciadoras son fruto de su composición y/o
método de elaboración tradicional.
ORGANISMOS
CERTIFICADORES Y SU ACREDITACIÓN
Los organismos certificadores son entidades que deben verificar el cumplimiento
de las condiciones de calidad especificadas para el producto en cuestión. Estos
organismos deben demostrar su capacidad para realizar una labor independiente,
eficiente y transparente, la que es evaluada en conformidad con la norma ISO-65
por parte de un organismo competente, es decir, un organismo acreditador válido
en el país respectivo. Los organismos de certificación pueden ser de naturaleza
pública o privada, pero es fundamental que estén acreditados y que su labor sea
uniforme.
Un organismo certificador debe reunir las siguientes condiciones:
-
Tener una estructura establecida
(oficina, equipos, contabilidad, personería jurídica, etc.)
-
Tener una metodología profesional
para verificar el cumplimiento de la norma y un procedimiento válido para
otorgar el certificado (sistema de certificación). Además debe respetar la
confidencialidad de los datos estudiados.
-
Tener un personal profesional y
competente para evaluar el cumplimiento de las normas durante el proceso de
certificación.
-
Garantizar un proceso de
certificación independiente, transparente y eficiente.
-
Ser imparcial en los procesos de
evaluación y de certificación.
LA
ACREDITACIÓN, SINÓNIMO DE FIABILIDAD
En un mercado cada vez más globalizado y con exigencias de calidad y seguridad
definidas, la confianza en los productos y servicios pasa por la confianza que
la sociedad tenga en los organismos evaluadores de la conformidad.
¿Quién genera esta confianza? Para responder a esta pregunta surgió en el mundo,
la ACREDITACIÓN ¿Qué es? La acreditación es el procedimiento por el que una
entidad autorizada reconoce formalmente que otro organismo es competente para
realizar una tarea definida.
La acreditación aumenta así la confianza del público al poner a disposición del
mercado un recurso identificable y valioso de evaluadores independientes
competentes; además evita que cada Administración tenga que emplear sus propios
recursos para evaluar a los organismos a los que encarga dichas actividades. Por
otro lado, la acreditación puede reducir la necesidad de regulación al ofrecer
un medio alternativo de asegurar la fiabilidad de actividades que pueden afectar
a la confianza del público. Esa elección fomenta una competencia apropiada y
favorece la innovación, lo que a su vez beneficia al comprador potenciando
esquemas de autorregulación del propio mercado privado, y a los consumidores que
ofrecen un producto de mejor calidad.
Conviene especificar que la acreditación se mueve dentro del ámbito voluntario y
por tanto el que una entidad se acredite o no es algo que decide ella
voluntariamente. Y lo hace porque el mercado, desde el año 90, viene demandando
cada vez con más fuerza este requisito en todo el mundo.
EL MARCO
CONCEPTUAL DE LA CERTIFICACIÓN
¿Para qué sirve la
certificación?
El consumidor quiere comprar un producto con características específicas que le
satisfagan; ¿En qué puede confiar? ¿La etiqueta? ¿El origen? ¿La marca? ¿La
naturaleza del producto? ¿En quien lo produce?
Necesita un sistema en el cual confiar y que le brinde una satisfacción.
La certificación es el sistema establecido que le sirve para identificar el
producto con las características específicas que quiere comprar. Así podemos
definirla como:
-
Una confirmación formal (escrita) e
independiente otorgada al productor, indicando que su producto cumple con las
normas que él se comprometió a cumplir
-
El procedimiento que permite a la
autoridad (el estado) confirmar que el producto cumple con las normas
voluntarias a las cuales se comprometió el productor.
UTILIDAD DE LA
CERTIFICACIÓN
La certificación sirve al productor para diferenciar su producto de sus
similares. Es una gestión voluntaria del productor que va más allá de la ley, la
cual exige que el producto sea inocuo. Desde este punto de vista, la
certificación visible para los consumidores a través de un Sello de calidad, es
una herramienta de comercialización.
La certificación sirve al consumidor para distinguir el producto que desea. Así
se evitan mensajes publicitarios poco transparentes, con lo que la certificación
es una herramienta de comunicación. También establece una relación de confianza
entre el productor y el consumidor, la cual hace que el productor responda a los
deseos múltiples del consumidor relacionados con aspectos culturales, sociales y
éticos. En este sentido, es también una herramienta de ética. En fin, la
certificación aparece como una respuesta moderna a la complejidad del manejo de
la antigua relación oferta/demanda.
CONCLUSIONES
La agroindustria latinoamericana ofrece una gran variedad de productos
alimenticios que mantienen autenticidad y originalidad ligadas a las
circunstancias sociales, culturales y de disponibilidad local de recursos
naturales. Estos factores pueden representar importantes ventajas comparativas,
las que mediante estrategias modernas de comercialización, como los sellos de
calidad, pueden dar un significativo impulso al desarrollo en este sector.
Las ventajas de los productos de la agroindustria, que los hacen competitivos en
los mercados modernos, enfrentan al productor a desafíos que le imponen
adaptarse a exigencias tales como ofrecer productos de calidad sanitaria, con
presentación y etiquetado de acuerdo a las regulaciones, presentar una calidad
uniforme de acuerdo a las especificaciones comprometidas, y asegurar una
producción de acuerdo a los compromisos adquiridos que proteja los atributos de
valor comprometidos.
Los atributos de calidad diferenciadores posibles de destacar, coinciden con una
visión emergente entre los consumidores, que valoran la necesidad de resguardar
las tradiciones productivas y de privilegiar un tipo de agricultura respetuosa
del medio ambiente.
A nivel latinoamericano, la introducción de las distinciones de calidad requiere
de una intensa labor de promoción y difusión, tanto entre productores como
consumidores, acerca del potencial que tienen los productos de la agroindustria
en los mercados modernos, de las ventajas del sello como estrategia de
comercialización, así como también, de las condiciones que esto implica para los
operadores. El desarrollo de dicha promoción constituiría un apoyo efectivo al
crecimiento del sector, dado que potenciaría sus ventajas comparativas. Estudios
de campo han demostrado que los propios productores no siempre son concientes
del potencial diferenciador de sus productos.
Además, se hace necesaria la implementación de iniciativas de encuentro, para
que los productores aumenten su nivel asociativo e intercambien experiencias.
Fuente: Produccionbovina.com
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