014.
Identificación animal y trazabilidad: A pedir del productor.
Marcelo Lizziero. 2004.
Motivar, Bs.As.,
3(24):12.
Introducción
Desde su aparición en la actividad ganadera, el
concepto de "trazabilidad" ha sido vinculado muy fuertemente a identificación
animal. En este informe explicaremos por qué esta asociación es tan sólo
parcialmente correcta.
La trazabilidad es rastrear
el camino recorrido por un determinado producto, desde su origen hasta la
llegada al consumidor: pudiéndose realizar tanto en un bien en particular, como
en los procesos a los que éste fue sometido.
En la producción de carnes,
la trazabilidad comienza con el nacimiento del ternero, momento en el cual se
debe realizar una correcta identificación del mismo.
Para que este proceso sea
serio, consistente y auditable por terceros (condición "sine qua non" para los
compradores de carne de la UE y otros mercados) este identificador debe reunir
una serie de requisitos: que se pueda colocar en el animal lo antes posible a
partir de su nacimiento; que sea indeleble; que una vez colocado no pueda ser
modificado externamente; que permanezca en el animal durante toda su vida, sin
ser susceptible a sustituciones accidentales o deliberadas (fraude); que no
contamine el producto y que permita ser leído rápida y eficientemente para
asegurar el registro y la automatización de las tareas de rutina como
vacunaciones, pesajes, controles lecheros o sanitarios.
El avance de la tecnología
permitió que un dispositivo electrónico sin baterías, llamado microchip, sea
activado desde una distancia determinada por un lector y devuelva a este último
un número irrepetible a nivel mundial, previamente programado en el chip.
Estos dispositivos pueden ser colocados de
tres formas distintas. Una, en el subcutáneo mediante agujas especiales
(modalidad que ha dejando de tener uso para animales cuya carne va destinada al
consumo humano por el riesgo de que pasen a la cadena alimentaría y contaminen
la carne). También se puede insertar el chip dentro del plástico de la caravana
de oreja, con los mismos problemas que son inherentes al uso de caravanas
convencionales. Y por último, se ha desarrollado una pieza de cerámica dentro de
la cual se coloca el microchip, para luego ser suministrado fácilmente por vía
oral a los rumiantes. Este bolo ruminal se aloja de por vida en el retículo o
segundo estómago de los mismos.
Componentes del sistema
Los programas de trazabilidad también
están conformados por una base de datos, un sistema de recolección de
información en el campo; el hardware o red de computadoras donde llevar y
gestionar toda la información; el programa que ejecuta estos datos y el personal
para operar y llevar a cabo la gestión y el control de todo el sistema.
Considerar prioritario el precio del
dispositivo identificador en el costo de un sistema de trazabilidad puede
representar un grave error. Y esto quedó claramente demostrado luego de la
experiencia europea del proyecto IDEA (Identificación Electrónica de Animales),
el cual se realizó entre 1998 y 2001 y fue financiado por la CEE con el objetivo
de testear la identificación electrónica animal a gran escala.
Por su parte, el tipo de identificador
utilizado sí será decisivo sobre el costo final del plan, pues las prestaciones
que el mismo brinde impactarán directamente en el valor del factor que más
influye en el costo total del plan de trazabilidad: la operación de todo el
sistema.
En 1997 se realizó un estudio sobre los
costos de la puesta en marcha del proyecto IDEA, desarrollándose un modelo
informático denominado Costmod (http://quiro.uab.es/tracing/Reports/IstDissM_Ispra/Milan.pdf),
el cual permitía realizar diversas simulaciones. En una de ellas, se compara el
costo de implementar este proyecto con caravanas plásticas visuales a 0.7 Euros
la unidad versus el valor de hacerlo con un bolo ruminal a 4 Euros. Se
efectuaron diversas simulaciones que permitieron demostrar la importancia de
utilizar un identificador con pérdidas inferiores al 0.5 % a la hora de
valorizar el costo total del programa. Además de esto, el bolo permite la
automatización de la lectura del identificador, agilizando los procesos básicos
de un programa de trazabilidad, como lo son el alta de los animales al sistema y
sus distintos movimientos. Este identificador no se puede modificar ni
accidental ni deliberadamente, lo que hace aún más confiable al sistema para
quien lo debe auditar.
Valor del programa
Si analizarnos, el costo de los cuatro
ítems que intervienen en cualquier proyecto de trazabi1idad (dispositivos
identificadores, equipos de lectura, base de datos y mano de obra para la
operación del sistema) veremos por qué son tan importantes las pérdidas de
identificadores, la automatización de la lectura de datos y el pasaje automático
de los mismos.
Si se pretende reducir el costo total del
plan adquiriendo dispositivos más económicos y sacrificando porcentajes de
retención del identificador o eficiencia de lectura en movimiento, también se
perderá la posibilidad de automatizar el proceso. Esto aumenta el costo total
del proyecto. Cada pérdida o fallo de lectura implica animales sin trazar que
quedan fuera del plan (perdiéndose el valor del mismo como animal trazado).

Al margen del costo total, la seguridad
que otorga el sistema del bolo a largo plazo, lo hace de elección para un plan
de este tipo. Los porcentajes de pérdidas reales experimentados en el proyecto
IDEA para el bolo son del orden del 0.22 %, contra el 2.34 % de las caravanas
electrónicas. Esta diferencia se hace aún más manifiesta si se tiene en cuenta
que el porcentaje de perdidas de las caravanas en dicho proyecto fue tomado en
animales de engorde que se evaluaron durante 7 meses de vida como máximo,
mientras que los bolos están analizados en animales durante 28 meses (http://quiro.uab.es/tracing/Articles/EID/EID_extention_Articles/GCetal02_trazacrne_Fundisa.pdf).
La otra gran ventaja que presenta el bolo
frente a la caravana electrónica es la eficiencia de lectura. Cuando un animal
se identifica con un bolo, éste se aloja en el retículo y allí queda de por
vida, razón por la cual prácticamente solo hay una velocidad de movimiento que
debe controlar el lector al paso del animal por delante de la antena en una
manga: la de avance.
Seguridad e inviolabilidad
El bolo, gracias al lugar donde se
encuentra ubicado y a no poder extraerse sino luego de la muerte del animal,
proporciona claras ventajas sobre cualquier dispositivo externo.
Algunas de las mismas tienen que ver con
el efecto disuasorio para los robos o cambios de ganado gordo por flaco; la
mejor garantía prendaria frente a las entidades financieras y a auditorias
externas y la posibilidad de abandonar a futuro la marca a fuego como sistema
para registrar propiedad, lo cual supone un ingreso extra al productor.
Por todas estas razones Europa se ha ido
inclinando hacia este sistema. Y si nuestro principal mercado lo exigirá a sus
propios productores ¿por qué no pensar que también lo hará con sus proveedores
en un futuro no muy lejano?
Y lo más importante: ¿si somos reconocidos
en el mundo por la calidad de nuestras carnes, no es el momento de lograr un
mejor sistema, para que cualquiera pueda auditarlo y comprobar el origen de las
mismas? ¿No es una manera de defender el patrimonio nacional?
Fuente: Produccionbovina.com
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